Opinión

AMLO: el agua de mar y el granizo

Por Rubén Cortés ·

La insistencia de AMLO en activar como terminal civil el aeropuerto militar de Santa Lucía, para resolver la actual falta de capacidad del AICM, es lo mismo que pensar que el granizo es el helado más económico, o que cocinar con agua de mar supone un ahorro de sal.

Lo reconoció ayer el propio diseñador del proyecto alternativo de aeropuerto, Sergio Samaniego, al asegurar que una terminal en la base de Santa Lucía no va a funcionar bien porque será difícil reorganizar las rutas para que opere al mismo tiempo que el aeropuerto actual.

Sin embargo, AMLO insistirá en promocionar su idea porque “es más económica”, aunque en realidad le interesa un cacahuate el tema, porque se trata sólo de otra arista de su campaña presidencial adelantada (e ilegal), ante la cual el INE y todos los partidos prefieren mirar para otro lado.

El aeropuerto civil en Santa Lucía es un divertimento populista con el que AMLO ya consiguió lo único que pretendía: que los gobiernos capitalino y federal recibieran su propuesta para “analizarla”, antes de considerar la modificación del plan de construcción del nuevo aeropuerto.

AMLO, el GDF y Los Pinos saben que con el “envío”, el “recibimiento” y “el análisis” están haciendo pura política ficción, pues al final la propuesta será rechazada porque es un bodrio. Pero a AMLO no le importa que sea un bodrio: para él es sólo un argüende más de su carrera por la presidencia.

Es AMLO el principal beneficiado: por la exposición de su figura y sus “ideas”, como lo fueron el millón 55 mil spots de radio y TV en los que apareció de enero a junio pasados, además de los 50 mil en los que aparecerá desde el pasado 1 de septiembre hasta el 31 de diciembre, pagados por el erario.

En el nuevo aeropuerto planteado por el gobierno federal, con anuencia del GDF y el Estado de México, se invertirán 169 mil millones de pesos y ya fueron otorgadas las primeras licitaciones para la limpieza y el emparejamiento de los terrenos, colindantes con la zona de Texcoco.

AMLO dice que si se construyen dos pistas en Santa Lucía (Tecamac, Estado de México) y se aprovecha la infraestructura del AICM se ahorrarían 69 mil millones de pesos. ¿Es seria su propuesta? Claro que no. Es únicamente una ocurrencia populista. Un proyecto así requiere de años de estudio.

Hasta el arquitecto de AMLO admite que Santa Lucía se encuentra muy cerca de las montañas, lo cual impide a los aviones comerciales una curva adecuada obligándolos a “un giro de angustia”.

Es decir, todo es un gran teatro. Pero con un gran actor: AMLO.

Y eso es lo que él quiere: público.


Este artículo fue publicado en La Razón el 17 de Noviembre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página