Opinión

Chapultepec y los ejes de mi carreta

Por Rubén Cortés ·

Los gobernantes que insistan en rehabilitar avenida Chapultepec deberían tararear, como terapia de disuasión, aquella letra de Atahualpa: Porque no engraso los ejes/me llaman abandonao/si a mí me gusta que suenen/pa’ qué los quiero engrasar/.

Fue el mensaje de los 14 mil 201 vecinos que decidieron (en nombre de los 454 mil 771 electores de la delegación Cuauhtémoc) frenar en la votación del domingo el Corredor Cultural Chapultepec.

A una apabullante mayoría de los vecinos (95.2%) no le importó qué rayos se quería hacer en avenida Chapultepec, a la altura de la Zona Rosa. Sólo se interesó el 4.8 por ciento del padrón: 14 mil 201 por el “No” y siete mil 843 por el “Sí”.

Quienes decidieron el “No” se rehúsan a que en los espacios públicos exista inversión privada, porque se trata de zonas pertenecientes a la ciudadanía y de las cuales la empresa privada se apropia de facto al invertir en ellas, y lucra con lo que pertenece al pueblo.

En el caso del Corredor, los particulares pondrían los mil millones de pesos que costaría, mientras el GDF apostaría 387 millones del mantenimiento. Una fórmula acertada porque la Cuauhtémoc cuenta con dos mil 500 millones de pesos al año, de los cuales dos mil millones se le van sólo en salarios.

Con los 500 millones que le quedan es imposible que acometa un rescate de la avenida Chapultepec. Entonces, la inyección de dinero privado parecía buena para los defeños, quienes verían la derruida avenida Chapultepec convertida en un corredor turístico con movilidad peatonal, ciclista y vial.

Pero los votantes decidieron que “así no”. Y mientras, que continúe la decadencia de las 40 manzanas y 600 comercios que conforman la Zona Rosa, donde desde hace años no se renueva la imagen urbana ni se retira el comercio informal de todas las calles.

Así que los gobernantes que continúan atraídos por la idea de la “rehabilitación del Corredor Chapultepec” deberían olvidarse del tema, en especial el delegado Ricardo Monreal, pues a fin de cuentas la idea no era suya.

Monreal tiene sólo dos años para impulsar su carrera hacia la Jefatura de Gobierno del DF y la “rehabilitación” de Chapultepec se le convertiría en el pantano que significó la remodelación de avenida Masaryk al ex delegado perredista de la Miguel Hidalgo Víctor Hugo Romo.

Las dilatadas obras de Masaryk, con sus causas de caos vial, quiebre de negocios por la falta de afluencia de clientes, molestias de los vecinos… provocaron que el PRD perdiera la delegación. La remodelación de avenida Chapultepec tendría similar efecto en las aspiraciones de Monreal.

Si ya 14 mil 201 dijeron “No” ¿para qué los contradice?

A fin que…

Les gusta que suenen.


Este artículo fue publicado en La Razón el 10 de Diciembre de 2015, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página