El tejido de Laura Esquivel

Noto que parte del furor cotidiano de las redes sociales se ha dirigido en estos días contra una diputada de Morena que tejía mientras estaba en el Congreso. Ustedes conocen mis críticas a ese partido, por lo que prefiero decirles que a mi me gusta tejer, en serio, no se burlen ni me albureen (con eso de “mejor téjeme una chambra”, “jálame este tejido” y "ponme el punto negro aquí" o cualquier otra frase ).
Alguna vez hice un perrito, con sus orejitas y todo, y una bufanda. Y mientras tejía escuchaba música o el noticiero y a veces hasta miraba la televisión; durante esa vieja serie nocturna de programas de Verónica Castro que se llamó “Mala nohe no...” hice aquella bufanda. Así es que yo creo que la diputada Laura Esquivel puede escuchar muy bien, y pensar, mientras practica su destreza con el gancho. Y lo puede hacer incluso incurriendo en el rídículo ese de recomponer el tejido social; para ella, nunca mejor dicho, eso es una buena puntada. Yo no votaría por un funcionario en el gobierno que estuviera recomponiendo el tejido social haciendo un perrito o una bufanda de estambre. Pero sugiero no exagerar, incluso hasta para no darle notoriedad a esas gracejadas.
Lo que sí creo imposible es que cualquier legislador dormido oiga razonamientos o peor aún, que existan, y existen, diputados y diputadas que aunque no tejan el tejido que sea ni duerman, están incapacitados para escuchar y no hacen el mínimo esfuerzo para ello, por ejemplo la señora Layda Sansores, que prefiere emitir graznidos en vez de hablar o descomponer el tejido de la ética política para establecer relaciones con los otros. Desde luego que entiendo que esa señora sea una heroína para muchos aunque a mí sus desplantes me dejan como agua para chocolate.
