Opinión

El toreo, una fiesta primitiva

Por Arouet ·

Comprendo a quienes dicen que el toreo es la fiesta brava y que así la disfrutan, gallardos y excitados, entre espadas y bufidos del encuentro entre el hombre y la bestia. Ole, gritan embelesados, entre la bota del vino y lentes polarizados, extasiados, como el auditorio romano entre pedazos de animales. También comprendo a quienes, opuestos a la fiesta, cuando el toro embiste al matador, festejan la sangre y la muerte, la justa venganza de la naturaleza contra su principal amenaza. Pero no coincido con ninguna de esas dos referencias y no coincido porque sostenga otra forma de interpretación del toreo distinta a esas. No, más bien considero irracional ese encuentro donde un animal que sufre y embiste, luchando por su vida, es motivo de diversión y donde un hombre o mujer asocian la valentía con empuñar una espada para matarlo; tampoco coincido con quienes bufan de gusto al ver agonizante al matador. Esas posturas me parecen elocuentes estampas del hombre primitivo.