La mala educación: colmena del populismo
Los diferentes niveles de escolaridad en Estados Unidos y Francia definieron las elecciones presidenciales de mayor impacto para el futuro del planeta en los últimos seis meses. Los estadounidenses se dejaron engañar por el populismo; los franceses, no.
En Estados Unidos, Trump ganó provocando que los electores votaran basados en los sentimientos: enojo, odio, risa, tristeza. Su frase más efectiva en la campaña fue aquella de que “nuestro presidente no tiene la menor idea. Tenemos gente que es estúpida entre la clase dirigente”.
En Francia, Macron venció porque los electores tuvieron capacidad de reflexión. Dos semanas antes de la elección, 46 por ciento apoyaba al populismo de Le Pen, pero en ese lapso entendieron que si la elegían enterrarían la democracia liberal y la unidad de Europa.
¿Por qué los electores de Estados Unidos votaron de acuerdo con las emociones? ¿Por qué los de Francia fueron capaces de recapacitar? Una respuesta puede estar en que el nivel de escolaridad de los estadounidenses está por debajo del de los franceses.
En Estados Unidos, 48 por ciento de la población adulta necesita mejorar su nivel de alfabetización y mantenerlo ajustado a las exigencias del mundo moderno, según su propio Programa de Alfabetización para Adultos del Departamento de Educación.
El 21 por ciento de los estadounidenses (unos 40 millones) tiene problemas para leer bien el horario de los autobuses. Ése es el gran problema educativo de Estados Unidos hoy: las limitaciones de la capacidad de lectura y las habilidades numéricas de sus habitantes.
Según Zogby International, sólo uno de cada cinco estadounidenses conoce detalles de México, con el cual su país comparte tres mil kilómetros de frontera. Y eso que la encuesta se realizó entre ocho mil adultos en Internet, herramienta utilizada más por las personas con mayor nivel educacional.
En cambio, en Francia, 75 por ciento de los adultos de 25 a 64 años ha terminado la educación media superior, según la OCDE. El estudiante francés promedio registra 500 puntos en lectura, matemáticas y ciencias en la prueba PISA: una puntuación superior a la media mundial.
Y es la ignorancia la gran baza del populismo. El escritor liberal estadounidense H.L. Mencken asegura que populista es “quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas”.
¿Cómo? Con una estrategia facilona, sin argumentos, frases simples y promesas falsas que las personas poco instruidas prefieren escuchar, en lugar de oír verdades.
Visto así, aquí somos campo fértil para el populismo: según la OCDE, el 63 por ciento de los mexicanos apenas tiene estudios de primaria o secundaria. Es decir, en 2018 quizá votemos basados en el enojo, el odio, la risa o la tristeza.
No: esto no pinta bien.
Este artículo fue publicado en La Razón el 10 de mayo de 2017, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página
