Opinión

La seducción populista

Por Rubén Cortés ·

El panista Roberto Gil dio el viernes uno de esos discursos que se escuchan cada diez años, por visionarios: el presidente del Senado advirtió que en el México de hoy se están incubando la seducción populista y, por supuesto, la tentación autoritaria.

Lo dijo durante la Ceremonia del 99 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, en el Teatro de la República de Querétaro, al alertar que la brecha de la cuestión social se reabre, brecha que fecunda el descontento.

Y también el desafecto por la política y el desencanto con la democracia. Lo llamativo es que quien lo advierte es un político en toda la extensión: demócrata sin cortapisas, ajustado a las reglas, negociador, abierto, que cohesiona y está prolijamente en favor de la libertad y de la libre empresa.

Un tipo de político, un estilo de hacer política (el de Roberto Gil) que, sin embargo, se encuentra en crisis ante la seducción populista de una corriente que despliega la política como un poder salvaje, sin reglas, representada en México por Morena y su dueño, AMLO.

Pero afirmar que está en crisis puede leerse como un eufemismo: la verdad es que está contra la pared, porque mientras los otros se atienen a normas, Morena y AMLO rompen todas éstas y exprimen las pautas e instituciones del Estado de Derecho, con una preocupante tentación autoritaria.

Por ejemplo, en tanto los miembros de los otros partidos quedan obligados (por los contrapesos del juego político) a cuidar las formas, AMLO no tiene que rendir cuentas a nadie en el suyo y gasta en su promoción personal todo el dinero que recibe Morena del Estado mexicano.

Sólo del 20 de noviembre de 2014 al 12 de septiembre de 2015 AMLO usó ese dinero en 69 viajes al interior del país, así como dos veces a Italia y una a Francia, privando a los demás integrantes de su partido de toda exposición, autoritarismo imposible de ejecutar en los partidos sujetos a reglas.

Aun así, AMLO afirma que nuestro sistema de partidos es “alcahuete del régimen de corrupción e injusticias que tanto daño ha hecho a México”, y al presentarse Morena como partido con registro en el INE, su representante, Horacio Duarte, advirtió que “desconfiamos de las instituciones electorales”.

Morena recibe (y gasta sin rendición de cuentas) 395 millones de pesos de financiamiento de parte del INE, una institución en la cual AMLO no cree porque, como dijo el 4 de abril: “sus 11 consejeros están maiceados, les pagan 400 mil pesos mensuales y no confiamos en ellos”.

Un coctel de veneno contra la democracia: seducción populista y tentación autoritaria.

Los demócratas deberían oír a Roberto Gil.

¡Sí, señor!


Este artículo fue publicado en La Razón el 08 de Febrero de 2016, agradecemos a Rubén Cortés su autorización para publicarlo en nuestra página