GeopolíticaOpinión
Pandas en Estados Unidos
La 'diplomacia del panda' consiste en el empleo de los icónicos mamíferos para promover los intereses de China en el mundo.

El presidente de la RP China Xi Jinping realizó recientemente una visita de Estado al vecino país del norte, donde se privilegió el diálogo sobre la confrontación comercial y geopolítica imperante entre ambas naciones. Como un gesto de buena voluntad, el mandatario del gigante asiático anunció el envío de dos pandas destinados para el Zoológico de Atlanta, con lo cual el país de las barras y las estrellas sumará estos ejemplares a la pareja de plantígrados existente en el Zoológico de San Diego más la pareja que reside en el Zoológico del Smithsoniano. Esto convierte a Estados Unidos en el país que más pandas alberga a nivel mundial fuera de la RP China, de donde son oriundos.
En estos momentos, los carismáticos plantígrados se encuentran en zoológicos mayormente europeos y asiáticos, por ejemplo en Rusia, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur, Indonesia, Malasia, Singapur, Qatar, Australia, además de Hong Kong y Taiwán y en América Latina sólo México cuenta con un ejemplar, la osa Xin Xin.
En algún momento de la historia reciente, Japón llegó a albergar ocho pandas, algunos de ellos en el icónico Zoológico de Ueno. Sin embargo, la permanencia de los pandas fuera del territorio chino, depende no sólo de contratos de arrendamiento -los pandas son alquilados a los países interesados por un monto de un millón de dólares por ejemplar (en el cao del Zoológico de San Diego el precio es de dos millones de dólares por espécimen) por períodos de 10 a 15 años, y si nacieran bebés durante ese período de arriendo, se estipula en los contratos que los cachorros pertenecen a la RP China-, sino, especialmente, del clima político imperante en las relaciones de Beijing con los países destinatarios.

El panda (Ailuropoda melanoleuca) es un mamífero carnívoro -por definición- si bien se alimenta mayormente de bambú. Su población en la vida silvestre se estima en unos 2 000 ejemplares. Para las autoridades chinas constituye un tesoro nacional o 大熊猫是中国的国宝 y su caza, maltrato o muerte están penados por ley, incluso, en ciertos casos, con la pena de muerte. Ello ha contribuido a que el panda haya salido de la lista de la lista de especies en peligro de extinción.
Además de los pandas que habitan en la vida silvestre, hay 600 más viviendo en cautiverio, en su mayoría en centros de conservación como el de Chengdu en la RP China, en tanto un 10 por ciento de ellos reside en los zoológicos de los países mencionados.
La diplomacia del panda consiste en el empleo de los icónicos mamíferos para promover los intereses de la RP China en el mundo. Para el país que más emisiones contaminantes genera a nivel mundial, que tiene de las mayores tasas de urbanización en el mundo -el país consume entre el 50 y el 55 por ciento del cemento que se produce en el planeta debido a las grandes obras de infraestructura que erige a costa de los ecosistemas-, sin dejar de lado su involucramiento en el tráfico ilícito de especies amenazadas o en peligro -el mejor ejemplo es el de la totoaba, traficada por la delincuencia organizada al gigante asiático debido al valor de la vejiga natatoria del enorme pez a la que se atribuyen propiedades médicas y afrodisíacas, de manera que la caza de totoaba ha llevado a poner en peligro su existencia y también ha contribuido a la virtual extinción de la vaquita marina, de la que quedan no más de cinco ejemplares y que suelen quedar atrapados en las redes que los delincuentes usan para atrapar a la totoaba- es importante proyectar una imagen ambientalmente responsable, cosa que la diplomacia del panda le permite lograr a Beijing.

A pesar de los esfuerzos de conservación del panda hay amenazas latentes a su existencia: la urbanización y destrucción de su hábitat, como se señalaba anteriormente; las enfermedades del bambú, lo que ha provocado en distintas épocas la muerte de pandas salvajes por inanición; la cacería furtiva -si bien ya está muy acotada-; y la sobrepoblación de pandas en cautiverio. La RP China ha buscado la reintroducción a la vida silvestre de pandas criados en centros de conservación. Sin embargo, el caso del panda Xiang Xiang, un macho de cinco años nacido en 2001 muestra lo difícil que es concretar esta misión. Xiang Xiang fue liberado en la Reserva Natural de Wolong, en la provincia de Sichuan, RP China en abril de 2006. Rastreado gracias a un localizador, se detectó que algo sucedió en febrero de 2007 y las autoridades lo hallaron sin vida el 19 del mismo mes. Xiang Xiang sufrió heridas internas graves en el tórax y el abdomen tras caer desde un lugar muy alto. Su cuerpo presentaba rasguños y marcas de pelea. Los investigadores concluyeron que Xiang Xiang cayó de un árbol mientras huía de un grupo de pandas salvajes que lo persiguieron y pelearon con él por el territorio.
Un segundo intento, aparentemente exitoso, se realizó con Tao Tao, otro panda macho nacido en el año 2000 en la base de entrenamiento de Hetaoping, en Sichuan, RP China. Fue el primer cachorro entrenado para la vida silvestre criado directamente por su madre Cao Cao en un entorno seminatural. Este entrenamiento buscó no cometer los errores que llevaron a la muerte de Xiang Xiang. Así, Tao Tao fue liberado en la Reserva Natural de Liziping el 11 de octubre de 2012, convirtiéndose en el segundo panda liberado por el programa oficial de la RP China. A diferencia de la triste historia de Xiang Xiang, en el caso de Tao Tao se sabe que sobrevive con éxito en libertad e incluso se ha convertido en padre y abuelo en su entorno natural. Con todo, la inversión para desarrollar los programas de reinserción es enorme y esto ha conducido a debates que sugieren que no se debe actuar contra la naturaleza, dado que la extinción de especies es un proceso natural. En contraposición, los defensores del programa señalan que en la era del antropoceno la extinción de especies progresa a pasas agigantados ante las actividades humanas y que la crianza y la reproducción del panda debería extenderse a otras especies en peligro para garantizar su supervivencia.
Por ejemplo, actualmente hay un debate sobre la suerte que podría correr el lobo mexicano. El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva el 4 de septiembre de 2026 para revisar en un plazo de 90 días si el lobo gris y el lobo mexicano deben mantener su estatus bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. El secretario del Interior, Doug Burgum, tiene el mandato de evaluar si las poblaciones de lobos cumplen los criterios de recuperación para reducir o retirar su protección federal. La iniciativa, denominada Supporting America's Ranchers, busca dar respuesta a los rancheros que denuncian pérdidas de animales por la presencia de depredadores como el lobo mexicano. Organizaciones de conservación y centros especializados en California Wolf Center advierten que la población en libertad de lobos es baja (con cerca de 317 ejemplares registrados) y que retirar las salvaguardas pondría en riesgo décadas de recuperación. En México el lobo mexicano se mantiene bajo la categoría de protección de la NOM-059-SEMARNAT. En las normas internacionales y nacionales pasó de estar "probablemente extinto en el medio silvestre" a "en peligro de extinción."

Es decir que sigue estando amenazado debido, entre otras razones, la falta de diversidad genética, al retroceso de su hábitat, la caza ilegal y el envenenamiento de ejemplares. Aunque hubo una época en las décadas de 1970 en que se declaró extinto en libertad, hoy en día existen decenas de ejemplares en vida libre repartidos entre México y EEUU. Los programas de reproducción en zoológicos y centros de conservación resguardan a más de un centenar de ejemplares para asegurar la supervivencia y variabilidad genética de la especie. En el Zoológico de Chapultepec, el lobo gris se ha reproducido exitosamente, lo que muestra la importancia de los centros de conservación. Claro que una diferencia entre el panda y el lobo mexicano es el carisma del primero frente a la imagen depredadora que posee el segundo. Se pierde de vista que el panda en la vida silvestre puede ser tan salvaje como cualquier otra especie depredadora, pero el hecho de que las imágenes que se difunden del plantígrado generalmente lo muestran sentado, comiendo bambú y durmiendo parecerían sugerir que es un animal dócil e inofensivo.
Regresando a la diplomacia del panda, la RP China distribuye a los plantígrados en el mundo conforme a criterios geopolíticos. Con Rusia, por ejemplo, se llegó a un acuerdo de préstamo sin el cobro del millón de dólares por ejemplar que normalmente aplica a todos los demás países, para el arribo, en abril de 2019, de Ru Yi (macho) y Ding Ding (hembra) al Zoológico de Moscú donde se convirtieron en la adoración de los rusos. El 24 de agosto de 2023 nació la bebé Katyusha -su nombre fue elegido en un concurso donde los rusos propusieron cómo llamarla y ganó la popular canción eslava- la primera cría de panda que ha nacido en territorio ruso. Evidentemente la amistad y alianza estratégica entre la RP China y Rusia ha sido sellada no con un beso, sino con algo mejor: los pandas residentes en Moscú, lo que refrenda a la diplomacia del panda como una estrategia de hermanamiento debido a los intereses que Beijing tiene en el país eslavo.
Un caso opuesto es el de Japón, donde actualmente y por primera vez desde 1972, no hay ningún panda. Los últimos pandas que quedaban en territorio nipón —los gemelos Xiao Xiao y Lei Lei, residentes en el Zoológico de Ueno en Tokio— regresaron a la RP China en enero de 2026, esto ante las crecientes tensiones políticas entre ambos países debido a la situación en Taiwán. La posibilidad, en el corto plazo, de que Japón vuelva a albergar pandas en las condiciones actuales, parece remota.
A propósito de Taiwán, en 2008 una pareja de pandas Tuan Tuan y Yuan Yuan, fue entregada al Zoológico de Taipéi por la RP China en aras de mejorar las relaciones diplomáticas. Tuan Tuan falleció en 2022 debido a un tumor cerebral, pero sus crías nacidas en Taiwán, Yuan Zai y Yuan Bao, todavía residen en el zoológico. Cuando se mira esta decisión de Beijing de mantener a los panditas de Taiwán y, en cambio, retirar los de Japón, resulta evidente que para el gobierno de Xi Jinping, Taiwán es una prioridad política de primer orden y pese a las tensiones, se busca evitar un mayor deterioro de la relación.

Con Estados Unidos la historia es compleja. Desde su primer arribo a la Unión Americana en 1936 al momento actual, unos 60-70 pandas han residido en el vecino país del norte. Antes de que existieran las protecciones modernas -como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CIES) suscrita el 3 de marzo de 1973 que busca que el comercio internacional de animales y plantas silvestres no amenace su supervivencia- diversos extranjeros sacaron de China a unos 14 pandas. El primero de ellos fue una cría llamada Su Lin, llevada a Estados Unidos por la diseñadora de moda Ruth Harkness en diciembre de 1936, la cual vivió en el Zoológico Brookfield de Chicago. Otros zoológicos (incluidos los de Nueva York, San Luis y el Bronx) albergaron pandas capturados en estado salvaje durante esa época, hasta que su número se redujo a cero a principios de la década de 1950. En esos tiempos, John Foster Dulles, a la sazón secretario de Estado de EEUU prohibió la llegada de Chi Chi argumentando que los zoológicos estadunidenses no podían albergar a un “animal comunista” (sic).
Tuvieron que transcurrir dos décadas más de manera que tras la histórica visita del presidente Richard Nixon a la RP China, Beijing obsequió una pareja de pandas gigantes —Ling-Ling y Hsing-Hsing— al Zoológico del Smithsoniano en Washington, D. C. Esto marcó el regreso de la especie a Estados Unidos en un ambiente de reconciliación política.
A partir de 1984, la RP China pasó de regalar pandas a cederlos en arriendo para programas de investigación científica y cría. Desde entonces, importantes zoológicos estadunidenses como los de San Diego, Atlanta, Washington D. C. y Memphis albergaron parejas reproductoras. Con el paso de los años, han nacido al menos 18 crías de panda gigante en suelo estadunidense, lo que aumentó considerablemente el recuento histórico acumulado antes de que muchas de ellas fueran finalmente devueltas a la RP China en medio de las crecientes tensiones comerciales y políticas entre ambas naciones.
El pandamómetro o termómetro de la relación entre Beijing y Washington llegó a su punto más bajo en 2024. Estados Unidos no tuvo pandas gigantes en ninguno de sus zoológicos durante un breve periodo comprendido entre el 12 de octubre de 2024 —cuando los últimos pandas abandonaron el Zoológico de Atlanta— y el 24 de enero de 2025, fecha en que nuevos pandas hicieron su debut público en el Zoológico del Smithsoniano. El retiro de los diversos pandas fue denostado ampliamente por científicos, cuidadores y el público en general. Las lágrimas de los cuidadores de los pandas en el Zoológico de San Diego cuando Beijing los repatrió, mostraron la importancia y el impacto mediático de la presencia de la especie en las relaciones diplomáticas bilaterales. De ahí que el presidente chino anunciara a principios de 2025 el regreso de los simpáticos plantígrados a zoológicos estadunidenses. Así, hoy San Diego alberga a Yun Chuan y Xin Bao, el Zoológico del Smithsoniano a Bao Li y Qing Bao y el de Atlanta acaba de recibir el pasado 27 de septiembre a la pareja Ping Ping y Fu Shuang.
Cabe destacar que albergar pandas no es una tarea sencilla. Su manutención por parte de los zoológicos es la segunda más costosa detrás de la del elefante. Asimismo, dado que la alimentación de los plantígrados se basa en el bambú, es necesario tenerlo en abundancia -como se puede apreciar en el Zoológico de Chapultepec, por ejemplo. Países Bajos ha logrado hacer crecer bambú que obtiene de un productor local e incluso lo ha exportado para la manutención de pandas en los zoológicos de Viena, Berlín y Edimburgo -aunque actualmente, este zoológico ya no posee pandas, toda vez que en medio de tensiones diplomáticas, Beijing los retiró en 2023.
Los aposentos de los pandas deben contar con determinado acondicionamiento -en el Zoológico de Taiwán se edificaron en 2008 instalaciones VIP que incluían recintos hasta con aire acondicionado para la comodidad de los icónicos osos. Nadie esperaría que en condiciones climáticas como las imperantes en los países del Golfo Pérsico residieran pandas. Sin embargo, debido a la creciente importancia de la zona para los intereses geopolíticos de Beijing, los catarís crearon el Al Khor Panda House, un centro de conservación de pandas gigantes situado en Al Khor, Catar, que alberga a la pareja integrada por Si Hai y Jing Jing, cedidos en préstamo desde la Base de Investigación de Chengdu en 2022.
Mientras la RP China sigue desarrollando la diplomacia del panda, muchos se preguntan sobre la situación en México, donde la querida Xin Xin, última descendiente de aquella pareja de panditas entregados al país como obsequio de parte del líder Mao Zedong, tiene 36 años, por lo que se considera que sería importante entablar negociaciones con Beijing en la materia a efecto de contar con nuevas generaciones de panditas. Desafortunadamente hay obstáculos financieros y políticos en el camino. Los Centros de Conservación de la Vida Silvestre -antiguos zoológicos- en México son públicos. Por lo tanto, tienen fondos limitados y la posibilidad de alquilar pandas a Beijing es poco factible. Involucrar a la filantropía y actores privados podría ser una opción, pero ello implicaría una restructuración de dichos Centros de Conservación que no parece que las autoridades ni locales ni federales actualmente deseen concretar.
Como se vio en la Copa del Mundo, buena parte de la imagen de la Ciudad de México reposó no en Xin Xin, sino en el ajolote, si bien abundaron las críticas por desmedido uso comercial cuando es sabido que, por ejemplo, en Xochimilco, la especie se encuentra en peligro de extinción debido a la contaminación y a las prácticas acuícolas poco sostenibles -como la introducción de tilapia que consume los huevecillos del ajolote. Por si fuera poco, la relación política bilateral, aun cuando se han producido encuentros recientes entre el canciller mexicano y autoridades chinas, no se encuentra en su mejor momento. Posiblemente albergar panditas en territorio nacional podría gestionarse a la par de acuerdos comerciales o de materias primas estratégica entre las dos naciones pero el gobierno de EEUU presiona fuertemente a México para que endurezca su relación con Beijing, amén de que en estos momentos la prioridad a nivel nacional es el acuerdo comercial TMEC, también sujeto a numerosas tensiones y vaivenes políticos.
En cualquier caso, la diplomacia del panda es una muestra de lo que se puede lograr mediante la diplomacia pública del reino animal, si bien no está exenta de dificultades y desafíos. En México, a pesar de que desde hace años se hablaba de salvar al ajolote, y en fechas más recientes a la vaquita marina y a la totoaba -entre muchas otras especies en peligro de extinción- parecería necesario vincular su supervivencia a una estrategia de conservación integral que involucre no sólo a las autoridades ambientales y conservacionistas, sino también a la sociedad en su conjunto, con políticas educativas de sensibilización y también a las políticas públicas y a la diplomacia, porque está visto que a un desafío tan complejo como es la pérdida de biodiversidad, no se le pueden dar respuestas de coyuntura ni carentes de sostenibilidad.
