Tigres de ArenaOpinión
Velasco: la penumbra
La narrativa “velasquista” mantuvo su habitual mediocridad y su paupérrima lectura de la realidad internacional

La semana pasada, en el pleno de la Organización de las Naciones Unidas, una vez más México dio una de las notas a nivel mundial al haber sido señalado como el “epicentro” de los cárteles y que era inaceptable que los Estados Unidos tuvieran que compartir miles de kilómetros de frontera.
Ante el silencio y la mirada atónita de la comitiva que acudía a este evento, la cofradía de acólitos de la transformación se percibieron por enésima vez desenmascarados y vulnerables ante el país más poderoso del mundo y su crítico más feroz respecto de su fallida estrategia de seguridad.
Aunado a lo anterior, que igual ha sido ya sobreanalizado por los expertos de la materia, quedó para la posteridad la dura crítica del ingeniero Enrique Krauze, quien remarcó haber atestiguado el punto más bajo de la historia diplomática mexicana en más de 200 años. A su vez, el secretario oficialista Velasco calificó de retrógradas las palabras del intelectual mexicano y tuvo una fallida defensa de sus actos.
Asimismo, para la posteridad quedaron los encabezados registrados señalando la lapidaria afirmación de Donald Trump, lo que sencillamente se traduce en la antesala de la peor crisis diplomática jamás registrada. México, durante los ocho años de farsesca transformación, ha claudicado en el concierto internacional y no se avizora que vaya a cambiar en el futuro próximo la dinámica de la diplomacia ebrardista-vasconcelista.
En su discurso, de igual forma, el señor Roberto Velasco profirió un mensaje ideologizado y alineado a los estandartes y abstracciones que permanentemente difunde el movimiento al cual pertenece. La narrativa “velasquista” mantuvo su habitual mediocridad y su paupérrima lectura de la realidad internacional.
La diplomacia mexicana hace rato que es rehén de un grupúsculo-facción del oficialismo, de eso no hay duda. Lo que resulta grave en el corto y mediano plazo es que los funcionarios de esta generación emanados de la autoproclamada “cuarta transformación” están reducidos a burócratas “vacacionando” y que disfrutan de ciertos privilegios mientras los lazos históricos de México con el mundo se siguen resquebrajando.
La propaganda oficial también ya se ha materializado en otras latitudes y abiertamente intenta el movimiento oficial incidir en la política interna de otras naciones como ya se ha visto en Nueva York y otras ciudades de los Estados Unidos. La red consular y de protección debe ser revisada por las autoridades competentes y asegurarse de mantener a los mejores servidores públicos de carrera en estas responsabilidades. Las representaciones diplomáticas hasta ahora son guaridas y refugios para ex miembros del defenestrado “prianismo” para infortunio de los acólitos más recalcitrantes.
Finalmente, hay que rememorar que desde su nombramiento, Roberto Velasco ha sido señalado y criticado duramente por expertos y opositores. El tiempo ha dado la razón de la incapacidad de este funcionario quien ha intentado lucrar políticamente con la condición de su preferencia sexual y ha caído víctima de su patológica banalidad y superficialidad.
México permanece en la encrucijada y evidentemente la presidente de la república se mantendrá hasta el final “con la suya”. Roberto Velasco se condena a sí mismo penumbra y al eventual ostracismo.
Secretario de Cultura del CEN del PRI /Twitter: @CulturaCENPRI/@bismarck_ir /Facebook: Bismarck Izquierdo
