Editorial

Dar voz a delincuentes para criticar al gobierno carece de soporte ético

Por Marco Levario Turcott ·

El dilema ético sobre si los medios de comunicación deben o no recoger e incluso magnificar la opinión de los delincuentes se decanta en los partes informativos cotidianamente, es decir, como espejo que son de la misma sociedad plural, hay empresas noticiosas que consideran acertado propalar aquellos puntos de vista. Nosotros en etcétera disentimos tajantemente de ello.

Hace poco más de un mes el diario británico The Guardian difundió las consideraciones de quien dijo ser hija de Joaquín Guzmán Loera alias “El Chapo” y, casi de inmediato, un sector de la prensa mexicana, autodenominado como crítico, propaló las posturas de la señora con un relieve tal que pronto quedó clara la intención de defenestrar al gobierno mexicano, pero el maremagnum mediático silenció cuando se supo que esa señora no era la hija de Joaquín Guzmán y ni siquiera ha reconocido su error The Guardian, ya no digamos ese sector crítico de la prensa militante.

Ahora esos mismos medios, primero lo hizo The Guardian y luego Aristegui Noticias, entre otros, magnifican los desplantes de Sandra Ávila Beltrán, la llamada “Reina del Pacítico”, que lanza acusaciones de alto calibre en contra de los gobiernos mexicanos, les dice corruptos e incluso acusa, sin mayores precisiones, a un mandatario de haber recibido dinero a cambio de proteger al narcotráfico. Desde nuestro punto de vista el hecho mismo de que eso lo diga una delincuente descalifica en sí misma a la fuente y a los medios mismos que la usan para enseñar su talante cuestionador.

Darle voz a los delincuentes para criticar al gobierno no nos parece que tenga soporte ético y profesional, pero además, desde nuestro punto de vista los medios de comunicación que amplifican las opiniones de los delincuentes también pisotean a los periodistas que han sido masacrados por esos mismos criminales en los últimos años. Y eso es una pena.

Marco Levario Turcott