
Fanny Cano. Por siempre será Yesenia.
Las primeras lágrimas que le vi a mi mamá las lloré con ella. El sufrimiento era comprensible, diga usted si no, dado el infausto destino de Yesenia y Oswaldo que bebimos en traguitos de media hora frente al televisor, como lo haríamos en un cáliz de vino amargo. Se entiende








