Editorial

La propaganda no es periodismo

Por Marco Levario Turcott ·

Los editores de etcétera coincidimos con que el periodista, puede, y más aún debe, buscar la entrevista con personajes relevantes, más allá del soporte ético y moral de tales personajes; los profesionales de la comunicación no somos monjes o plañideras que evaden situaciones y actores de la propia realidad aunque esa realidad no nos guste. Dice la conocida frase que hasta al mismo diablo el periodista puede recurrer para comprender y registrar hechos así como a quienes moldean esos hechos. Pero nosotros nos referimos a entrevistar, no prestar el micrófono y servir de vocero a ayudante promotor de imagen de quien, además, pone todas las condiciones para el desarrollo de la charla. Sean Penn no hizo una entrevista sino que se prestó para que un criminal promoviera su imagen. La propaganda no es periodismo.

Durante el fin de semana pasado quedó claro que Joaquín Guzmán Loera ideo promoverse a través de una cinta cinematográfica para trascender a la posteridad y que, en esa pretensión, estableció contacto con la conocida actriz Kate del Castillo quien resolvió participar en dicho proyecto. Independientemente de lo que hagan al respecto las autoridades mexicanas y de Estados Unidos, puede decirse que ambos actores sí formaron parte de la expectativa de El Chapo para promoverse y que el material que hemos conocido es parte de ese material de propaganda. Vale la pena enfatizar en ello porque en algunos circuitos de las redes sociales se festeja la mal llamada entrevista de Penn con El Chapo como un alarde de periodismo. El asunto es aún más importante cuando deviene en apología de la violencia.