Científico australiano fallece por suicidio asistido; consideraba que su calidad de vida había empeorado

A los 104 años de edad no padecía ninguna enfermedad terminal, pero consideraba que su calidad de vida había empeorado y no quería vivir más de esa manera. Hoy, a las 12:30 de la tarde en Suiza, falleció por suicidio asistido el australiano David Goodall, el científico más veterano de ese país.
"Lamento mucho haber alcanzado esta edad", dijo el mes pasado en su cumpleaños, durante una entrevista con la Australian Broadcasting Corporation (ABC, por sus siglas en inglés).
"No soy feliz. Quiero morir. No es particularmente triste. Lo triste es que me lo impidan".
El suicidio asistido, o eutanasia, es ilegal en la mayoría de los países del mundo, en Australia sólo está legalizado en un estado aunque, para el caso de Goodall, tenía dos peros: uno, que entrará en vigor hasta junio de 2019, y dos, que sólo es aplicable a pacientes en fase terminal con una esperanza de vida menor a seis meses.
Fue así como la semana pasada decidió viajar a Suiza, donde el suicidio asistido es legal desde 1942, para terminar con su vida.
A las 12.30 de hoy, el profesor David Goodall, se ha apagado apaciblemente en Bâle (Suiza), después de una inyección de nembutal (barbitúrico)", tuiteó Philip Nitschke, creador de la Fundación Exit Internacional, que le ayudó a trasladarse a Europa.
"Es injusto que uno de los ciudadanos más ancianos y destacados de Australia se vea obligado a tomar un avión rumbo al otro lado del mundo a fin de poder morir con dignidad", declaró un portavoz de la ONG. "Todos los que lo desean deben tener derecho a una muerte digna y apacible", agregó.
El suicidio asistido consiste en cualquier tipo acción que ayude deliberadamente a otra persona a morir voluntariamente (proveer el medio); la diferencia con la eutanasia es que para ésta se necesita la intervención de un tercero para terminar una vida y así aliviar el sufrimiento, como cuando un médico administra la dosis letal al paciente.
En Suiza, el suicidio asistido es legal sólo si la persona que presta asistencia actúa desinteresadamente y es el único país que cuenta con centros que lo ofrecen a ciudadanos extranjeros.
Holanda, Bélgica y Luxemburgo permiten la eutanasia y el suicidio asistido, los primeros dos, también a menores de esas pero en circunstancias específicas.
Colombia también permite la eutanasia.
Asimismo, seis estados de Estados Unidos (Oregón, Washington, Vermont, Montana, California y Colorado) permiten la muerte asistida para pacientes con enfermedades terminales. La capital del país, Washington DC, implementó una ley similar para los residentes del estado en 2017, la cual Canadá replicó en la provincia de Québec al permitir la eutanasia y el suicidio asistido en 2016.
(Con información de BBC Mundo y AFP)