Internacional

Recomendamos: Clark Gable y Carole Lombard, la pareja gamberra que rompió un trágico accidente de avión, por José Madrid

Por etcétera ·

El número 7000 de Hollywood Boulevard sigue siendo un lugar mágico. Y no solo porque allí se ubica el mítico Roosevelt Hotel en el que se celebraron los primeros Oscar, sino porque una de sus suites albergó los inicios de uno de los amores más legendarios de Hollywood: el de Carole Lombard y Clark Gable. Alrededor de 1936, la pareja ocupaba la habitación, que hoy lleva su nombre, de tapadillo. Había razones para el secretismo: el actor seguía casado en segundas nupcias y aquel enamoramiento habría supuesto un escándalo enorme para la prensa del momento.

Años después de aquellos encuentros y de la muerte de Gable, que falleció un 17 de noviembre de hace 60 años, nadie duda de que Lombard fue el gran amor de su vida, la mujer que tuvo mucho que ver con quién fue el protagonista de 'Sucedió una noche', del rey de la Metro y de un cine que ya nunca volverá.

Los dos se conocieron en el rodaje de 'No man of her own' (1932), que curiosamente fue la única película que rodaron juntos. Por entonces, ambos estaban casados. Carole, por ejemplo, había contraído matrimonio con otra gran estrella, William Powell. Aunque ya tenían una química envidiable en pantalla, no hubo el más mínimo filtreo entre ella y Gable, que ya daba sus primeros pasos para hacer honor a su sobrenombre, El Rey.

Varios años más tarde, Carole Lombard asistió a un baile organizado por el millonario John Hay Whitney. Y allí, entre canción y canción, volvió a encontrarse con Gable. Las cosas habían cambiado para ambos. La crítica consideraba a la actriz una auténtica reina de la comedia, una bufona rubia de grandes ojos cuyo irónico sentido del humor iba parejo a su belleza. Clark ya podía presumir del Oscar que había ganado por 'Sucedió una noche', una película en la que en principio no quería estar. La noche de baile exigía una etiqueta: todos los invitados tenían que ir vestidos de blanco. Lombard, que ya había dado sobradas muestras de su capacidad para la gamberrada en el cine, con personajes como los de 'La comedia de la vida' (1934) o 'Al servicio de las damas' (1936), asistió al evento con un traje similar al de una enfermera. La forma de llegar al salón de baile también fue original: en una camilla y dentro de una ambulancia. Entre los muchos invitados que se quedaron de piedra, atónitos y riendo a carcajadas, estaba Clark Gable. Como si se tratase de su legendario Rhett Butler, admirado ante las irreverencias de una pícara Scarlett O'Hara, se dice que esa misma noche se enamoró de la actriz. Al fin y al cabo, había encontrado a su igual en versión femenina.

Más información: https://bit.ly/3t53MuO