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En mayo, cuando surgieron alegatos de que Facebook eliminaba puntos de vista conservadores de su sección de noticias, la empresa se esforzó para convencer al público de que no se inclinaba a la izquierda en el espectro político.
Mark Zuckerberg, cofundador y director general de la empresa, invitó a un grupo de conservadores destacados a la sede de Facebook en Silicon Valley y, con la ayuda de unos elegantes pasabocas, parecieron hacer las paces. El asunto pasó al olvido. Sin embargo, al parecer también planteó preguntas profundas acerca del poder de Facebook para influir en la forma en que entendemos lo que sucede en el mundo.
Si medimos por tráfico, ingresos por publicidad e influencia en la manera en que el resto de los medios ganan dinero, Facebook se ha convertido en la fuerza más poderosa en la industria de los medios. Sin embargo, la red social jamás se ha etiquetado como algo parecido a una organización noticiosa; también se ha mostrado incómoda y poco preparada para responder preguntas sobre la ética periodística.
¿Deberíamos pensar que Facebook es un sitio de noticias? ¿Es así como se considera Facebook a sí mismo?
No, no principalmente, dice Facebook. En un documento publicado el miércoles pasado, la compañía explicó, por primera vez, los “valores” que gobiernan su canal de noticias: la lista de publicaciones que presenta Facebook a los 1,65 mil millones de usuarios cada vez que entran al sitio.
