Recomendamos: Harold Brodkey, "Inocencia"

He leído varios comentarios sobre Harold Brodkey (nacido Aaron Roy Weintraub), escritor estadounidense nacido en 1930 y fallecido en Nueva York en 1996, enfermo de sida. Las historias sobre Brodkey oscilan entre la genialidad que él pregonaba de sí mismo y la personalidad abrumadora y egocéntrica, incluso insoportable, que lo distanció de otros escritores y también le pasó factura del lado crítico. Brodkey pregonó una gran obra y fue dilatando el tiempo de entregarla hasta que nadie le creyó. Se sostuvo de una obra inexistente (aunque no es el primero que lo hace). Y sin embargo, Brodkey, al contrario de otros, sí la escribió. La creó y corrigió y refundió como un obseso toda su vida. Se llama El alma fugitiva y por lo menos es grande por voluminosa, debe tener unas 900 páginas y confieso que sólo he leído unas cuantas hojas. Pero sí he leído otras cosas de Brodkey y puedo decir que el tipo es un gran escritor. Un escritor desmesurado, insoportable y sorprendente, un loco que de verdad escribía creyéndose el mejor escritor que parió Estados Unidos o incluso el siglo XX. Incluso en Esta salvaje oscuridad, su libro de enfermedad, donde narra el proceso de su muerte debido al sida, Brodkey sigue convencido de que es el mejor, el más guapo, el más sexual, el bebé que fue casi robado por su madre adoptiva porque era simplemente el más hermoso. Y es que Brodkey escribe como un virtuoso (y por fin llego al punto/ y verán que la frase no es gratuita). Brodkey es famoso por escribir un cuento sobre un orgasmo femenino, un cuento de más de 30 páginas centrado en el orgasmo de Orra, una chica bien de Harvard que se jacta de ser una tigresa sexual, pero nunca ha vivido la "pequeña muerte".
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