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Recomendamos: “Pintar con tijeras”, la última etapa artística de Matisse

Por etcétera ·

Henri Matisse fue un pintor francés que rompió esquemas. Es muy conocido por su contribución al fovismo, un estilo de vanguardia caracterizado por su uso provocativo del color. Mediante trazos gruesos y pigmentos llamativos, el artista creó una nueva manera de entender el arte.

Matisse llegó al fovismo después de explorar varias metodologías y técnicas. Su espíritu curioso le permitió mantener su expresión artística en constante evolución, por lo que constantemente investigaba otras corrientes pictóricas.

En la década de 1940, Henri Matisse, después de ser operado de cáncer, inició un nuevo método en su carrera: “pintar con tijeras”, como él mismo denominó a esta práctica.

Se trataba de un proceso de lo más simple: coloreaba unos papeles con tonos puros, intensos y vibrantes mediante la técnica del gouache , que luego eran cortados y combinados. De ese modo creaba ‘collages’.

Matisse no realizaba esta tarea solo. Le ayudaba su colaboradora, Lydia Delectorskaya. Él y la modelo rusa pintaban los papeles con colores vivos, los recortaban a mano alzada con un par de tijeras y los pegaban a las paredes del estudio del artista. Aunque parezca una disciplina que rehuye la destreza, el pintor dedicaba muchas horas a pensar posibles combinaciones.

Los recortes pegados en el estudio creaban un mundo paradisíaco, parecido a un jardín compuesto de estructuras orgánicas que recordaban a las algas, las hojas y los corales. Con estas figuras, abstractas y geométricas, se podía jugar al contraste.

Matisse cambiaba la posición de las imágenes, añadía elementos y modificaba los existentes, hasta que se alcanzaba el equilibrio de forma y color deseado. Después, trasladaba la composición, siempre minimalista, a algún tipo de soporte, como papel, cartón o lienzo.

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