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Del libro Country of my Skull, de Antjie Krog:
1. Hace veinte años, el padre Mxolisi Mpambani contó esta historia durante una mesa redonda organizada conjuntamente por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Sudáfrica y la Universidad de Capetown:
Había una vez dos niños, Tom y Bernard. Tom vivía justo enfrente de Bernard. Un día Tom robó la bicicleta de Bernard y todos los días Bernard veía a Tom ir en la bicicleta a la escuela. Después de un año, Tom se acercó a Bernard, le tendió la mano y dijo: “Reconciliémonos y olvidemos el pasado”. Bernard miró la mano de Tom: “¿Y qué hay de la bicicleta? No —dijo Tom—, no estoy hablando de la bicicleta, estoy hablando de reconciliación”.
2. Sizwe Kondile era un joven militante del brazo armado del African National Congress cuando en 1981 desapareció. Muchos años después, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación reveló que había sido torturado, drogado, balaceado y quemado por la policía secreta sudafricana y su asesinato había sido supervisado por el comandante en jefe, Dirk Coetzee.
En una entrevista después de negarse a perdonar a Coetzee, la madre de Kondile dijo: “Para (Nelson) Mandela y (Desmond) Tutu es fácil perdonar... sus vidas han sido reivindicadas. En mi vida, nada, ni una sola cosa, ha cambiado desde que mi hijo fue quemado por los bárbaros... nada. Por lo tanto, no puedo perdonar”.
3. José Zalaquett, miembro de la Comisión de la Verdad y Reconciliación chilena:
“Una política que quiere marcar la diferencia tiene que evitar una repetición de abusos del pasado y compensar lo que ha sucedido donde sea posible. A veces será necesario elegir entre la verdad y la justicia. Deberíamos elegir la verdad —dice Zalaquett. La verdad no trae de vuelta a los muertos, pero los libera del silencio.
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