Opinión

Bernardo desbarranca y muestra su misoginia (otra vez)

Por Palmira Tapia ·

Desde su privilegiado espacio semanal en Milenio Estado de México, Barranco se ha dedicado de manera sistemática a violentarme y a difamarme.

Por alguna extraña razón los seres humanos nos negamos a reconocer nuestros errores, y con el paso de los años la soberbia puede cegarnos. Hoy leo con profunda indignación la respuesta que da Bernardo Barranco a mi artículo "Misoginia y Violencia de Género: mi experiencia", en donde públicamente denuncio la campaña sistémica orquestada por él en contra mía. Tal como lo preví, Barranco me acusa de victimizarme y de usar de manera artera el tema de la violencia de género. Lo que empezó como una supuesta forma de denuncia a mi desempeño, terminó con la adjetivización de mi persona, al decirme "trepadora", con la connotación sexista y violenta que el término tiene. ¿Acaso Bernardo no lee, no comprende lo que le quiero decir? ¿Por qué desdeñar la opinión que en Twitter se ha generado sobre esta denuncia? ¿Es tan difícil para el experto electoral y en religiones reconocer que me ha dado un trato misógino y diferenciado de cuando habla de actores masculinos?

Niega que exista una campaña sistémica en mi contra, sin embargo hoy en dos diarios de circulación nacional -Milenio, estado de México y La Jornada- arremete sin piedad, al unísono, en perfecta sincronía, para seguir denigrándome. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Alude a un ataque que recibí en sesión pública del Consejo General del IEEM hace 3 años y sugiere que soy instrumento de otro o de otros. ¿Si en aquel momento no pude defenderme, implica que hoy debería de claudicar?

Comenta sus buenos oficios respecto al tema de paridad de género, pero olvida citar mi votación en aquella sesión de Consejo General a favor de la paridad horizontal en los Ayuntamientos del Estado de México, votación que mereció el desconento de todas las fuerzas políticas ¿No es acaso miserable aludir a una cita pasada para acusarme y así eludir mi principal demanda?

Ni duda cabe: la mejor defensa del misógino es el silencio, pero esta vez escribe y reitera lo que denuncio.