Con Trump, mejor realpolitik que la retórica patriotera
Más pronto cae un hablador que un cojo. La verborrea patriotera que por momentos aspira a política pública, va cayendo, callando, adecuándose ante la realidad.
Donald Trump anda de buenas, nosotros de malas y peores con asesinatos de alcaldes, estadística roja que no para. Trump y sus parientes hicieron de la Convención del Partido Republicano fiesta, cuanta tontería pudieron dijeron y los aplaudieron.
El llano de Trump enamora a una clase ignorante sí, pero que allá como aquí y como en todo sistema democrático políticamente correcto, el voto vale igual, venga de quien mucho sabe o de quien mucho ignora.
Hillary Clinton pasa las de Caín, su impopularidad no la deja, brilla unos minutos con su compañero de fórmula, Tim Kaine, y al otro sufre porque un complot que hasta a los rusos salpica, revela que al interior del Partido Demócrata los dados estaban cargados a su favor, en perjuicio de Bernie Sanders.
Cochinero a lo PRD con renuncia incluida de la líder demócrata Debbie Wasserman.
Mientras demócratas terminan de ungir a Clinton y Kaine, resulta que el esperado repunte del candidato republicano tras su Convención fue mayor a la media de cada contienda presidencial. En vez de subir 2 o 3 puntitos, Trump subió 6, empata con Hillary. Falta conocer el respectivo rebote de ella cuando acabe, y cómo acabe, su proceso.
Ayer, la canciller Claudia Ruiz Massieu dio nota. Luego de participar en el Foro por el Aniversario 25 de la Conferencia Iberoamericana, dijo que el TLC de América del Norte se puede revisar, modernizar, luego de 22 años de funcionar con buenos resultados para los tres países.
Sencillez, claridad diplomática. Ni el TLC ni ningún otro acuerdo comercial están escritos en piedra. Si Donald Trump mueve términos del tratado, México deberá hacer lo propio.
La retórica que alucina cruces fronterizos clausurados por la miopía del gringo que huele a presidente, desperdicia tiempo y energía. El tránsito de bienes y servicios continuará entre México y EU con o sin Trump.
El pataleo patriotero no hará que los gringos sajones cambien su humor aislacionista, guerrero, primario.
Mejor ubicar el discurso nacional-oficial en los términos que el Presidente Peña Nieto planteó desde Washington la semana pasada, diálogo y colaboración con quien resulte el o la presidente de Estados Unidos.
Ruiz Massieu espanta fantasmas, si el TLC debe revisarse, se hará. Y así puede ocurrir con otros asuntos.
El Presidente Peña Nieto prepara viaje a Argentina, las relaciones de México con el sur del continente deben mirarse con perspectiva de futuro.
Si Trump no llega en noviembre a la Oficina Oval, bueno. Si lo hace, tendremos que acostumbrarnos y operar con realidad política.
Lo de Estados Unidos no es privativo, es sintomático y en México, no cantamos mal las rancheras.
Este artículo fue publicado en La Razón el 26 de julio de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
