Corrección, Freedom House no dice que en México no hay libertad de expresión

Decir que en México no hay libertad de expresión no es lo mismo que decir que en México la libertad de expresión está amenazada.
Decir que en México no hay libertad de expresión es equipararnos al nivel del régimen chino que censura toda información antigubernamental o con la Ucrania de 2014 que intentó acabar una lucha social con balas.
Si en México no existiera la libertad de expresión este artículo y cientos más no serían publicados, no tendríamos acceso a las redes sociales ni a información plural, sea equilibrada, oficialista, crítica y hasta tendenciosa.
En México, según el más reciente reporte de la organización mundial Freedom House, la libertad de expresión es parcialmente libre, y no es libre porque está amenazada por el crimen organizado, la gestión pública, por ciudadanos que arremeten contra quienes no piensan igual, entre otros factores.
El informe jamás dice, como diferentes medios titularon, que en el país no hay libertad de expresión, tampoco toma como bandera una denuncia de censura en particular, de hecho reconoce que las “garantías legales y constituciones” de este derecho “han ido mejorando gradualmente”, así como la implementación de reformas que obligan al Estado a garantizar el acceso a Internet. Aunque en la práctica estemos lejos de ello.
Para Freedom House es preocupante que existan medios de comunicación que se autocensuran, principalmente los que se ubican en zonas violentas y que evitan publicar historias relativas a la delincuencia organizada.
También denuncia el poder que ejerce el gobierno sobre medios informativos que dependen de la publicidad, y cómo la distribución de ésta afecta la cobertura.
Asimismo resalta que son los reporteros de temas policiales, narcotráfico y corrupción gubernamental los más propensos a ser víctimas de ataques y asesinatos.
Incluso cuestionan que a pesar de las mejoras en el sector de las telecomunicaciones y radiodifusión, las radios comunitarias siguen enfrentando hostigamiento de los criminales y las autoridades estatales.
El reporte de Freedom House coincide con el de otras organizaciones internacionales y nacionales como Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas y Artículo 19 , quienes apuntan que además del crimen organizado son las autoridades municipales, estatales y federales las que más atentan contra la libertad de expresión, pues bajo el respaldo del poder y fuero cometen toda clase de abusos que, aparte, se mantienen en la impunidad o con juicios inconclusos.
Sin embargo, un problema más que enfrenta la libertad de expresión en México es que tampoco se respetan sus límites, y cada vez menos. Filtraciones ilegales de conversaciones privadas, bots, trolls, amenazas en redes sociales escondidas bajo usuarios anónimos, exposición pública de la vida personal. Armas que ciudadanos, organizaciones, empresas y los propios medios utilizan con tal de privilegiar su línea editorial, postura u orden superior. La ética aquí sale sobrando, así reportajes o notas informativas contengan información falsa, no corroborada o adulterada.
En México, no sólo se necesitan mecanismos de protección eficientes y autoridades que cumplan su trabajo, en nuestro país también necesitamos más ciudadanos que aprendan a vivir, reconocer o tan siquiera respetar la idea del otro.
