El PRI y la madre de todas las reformas de EPN
Enrique Peña Nieto comienza a alinear su columna política, partido, gabinete, presidencia. Enrique Ochoa, el nuevo líder priista, arribó al más viejo estilo: dedazo presidencial y cargada corporativa. Disciplina que cruje sin romperse, todavía. ¿Resistencia que soporta?
Luego de 12 reformas estructurales peñistas, ayer comenzó la última de sus transformaciones: hacer del PRI un instrumento político y de gobierno eficiente, cercano a las nuevas generaciones. Con el mismo objetivo vienen más cambios. La madre de todas las reformas priistas es la suya.
El nombramiento, que no elección, del nuevo jefe tricolor es parte, sólo parte, de la operación en marcha de aquí al 2018. Que el Presidente lo ponga no debe espantar. El PRD contrató a Basave, el PAN inventó a Ricardo Anaya, en Morena no conocen más que la voluntad de Macuspana, PVEM o PT son franquicias.
Los priistas de Peña no pactarán para entregar el poder en 2018, ni así de fácil ni tan temprano. Ochoa Reza debe proyectar un PRI menos revolucionario; institucional sí, pero mucho más ciudadano. Debe comunicar. Salir del formato grandilocuente, de los aires de grandeza. Estar al alcance de los medios y sus derivados.
Entrar al debate sobre el proyecto nacional, defender aquello en lo que crea o le ordenen. Pero hacerlo con autenticidad, sin rollos, sin evadir historias de corrupción, de ineficiencia; ser leal y crítico, no vender cuentas ni cuentos de que todo está bien y que irá mejor.
Tiene que reconocer el mal humor social, no minimizarlo. De Luis Videgaray viene Enrique Ochoa, igual que Meade, igual que Nuño. Sector itamita (así como la CTM, CNC, CNOP) de la administración, aquel que conjuga la academia con los negocios y el desempeño público.
Enrique Ochoa Reza es apenas una parte de la ecuación; debe jugar en consonancia con el resto del aparato de gobierno, no sólo con su admirado (así lo puso en una de sus tantas tesis) secretario de Hacienda;debe operar en concierto.
El SAT va con todo tras las empresas fantasmas relacionadas al gobierno agonizante de Javier Duarte, impuestos, flanco mortal por el que tantos han caído. Hacienda apunta a ese jarocho que dicen tanto desprestigio arrimó al PRI y cuyo impacto costó tanto el 5 de junio.
Presidencia y la PGR presentaron ayer ante la SCJN una acción de inconstitucionalidad en contra de los Congresos y gobiernos de Veracruz y Quintana Roo por sus blindajes legislativos (8 paquetes de impunidad) que buscan imponerse para no rendir las cuentas que la sociedad reclama y que sus sucesores saborean.
Acciones consistentes, alineadas, que apuntan para dotar al nuevo liderazgo priista de argumentos sólidos; mostrar que están dispuestos a corregir, desde el poder, a dejar de ser y hacer todo aquello que resalta en el amplio catálogo nacional de desprestigios priistas.
Este artículo fue publicado en La Razón el 12 de julio de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.