Opinión

El sendero del Peje

Por Carlos Urdiales ·

Andrés Manuel López Obrador gobierna la agenda electoral, incide en la nacional; provoca, compone y descuenta conflictos por anticipado, negocia a futuro sin siquiera ganar todavía.

AMLO dice que cancelará la construcción del nuevo aeropuerto y del Presidente para abajo salen a responderle, secretarios de Estado, voceros y se convocó a especialistas globales para defender el proyecto de infraestructura más importante de las últimas décadas.

Carlos Slim defendió públicamente intereses particulares con argumentos sólidos y mayores. AMLO le llamó enviado de Salinas. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se sumó al debate y, con AMLO, propuso debatir de nuevo su pertinencia. Planearon mesas de análisis pero las cancelaron, por lo que llamaron intolerancia del candidato.

Hubo también posturas más firmes como la de la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), negándose a retroceder en el tiempo (recurso no renovable) a revisar una decisión fundamentada en más de veinte años de buenos diagnósticos y torpes remedios.
Despegó el desencuentro AMLO-IP por el aeropuerto. Hizo escala en el desplegado “Así no” del Consejo Mexicano de Negocios, en respuesta a López Obrador por haberlos acusado de negociar con el Presidente Enrique Peña, una cargada útil en su contra con Anaya como ariete.

El récord de altura lo alcanzó en la plenaria anual de los radiodifusores de México, con la memorable “minoría rapaz” que secuestra gobiernos y trafica influencias. Historias de choques entre la política y el poder económico regresaron a la memoria colectiva, de Luis Echeverría con el empresariado regio, de López Portillo con la banca nacionalizada. Luego comenzó el descenso, la despresurización.

Sobre la cargada útil, fue el propio Presidente quien aclaró que él no negocia, él nada más, pero nada menos, ejerce de titular del poder Ejecutivo y acto seguido ordenó el relevo de Enrique Ochoa del PRI. El reparto masivo de chamarras rojas para Meade y su campaña, atajó las especulaciones sobre cualquier declinación o alianza anti-Peje.

Con el voto anti-AMLO fragmentado, gracias a cuatro adversarios, el de Morena inicia maniobras de aproximación. Su sendero se despeja con incendios controlados.

Suelta que el nuevo aeropuerto sí puede funcionar siempre y cuando se haga con inversión privada, no pública. Federico Patiño, director del Grupo Aeroportuario, responsable de la mega-obra, respondió: concesionar el NAIM es viable, tanto técnica como financieramente.

El CCE saludó esa nueva postura y la vieron como una rectificación, sin embargo, AMLO remachó, concesionarlo antes, no después de terminado y, en caso de ganar, pedirá cita con Peña Nieto para hablar con calma del tema.

Próxima travesía, la reforma educativa y su acuerdo nacional con la CNTE, SNTE y padres de familia. En el inter, la amnistía, un cura como funcionario o legalización de drogas lúdicas. AMLO debate solo, su programa económico lo explica con dibujitos, en 15 páginas, exorciza fantasmas, descompone escenarios. Anda su sendero. Otros observan, reaccionan.


Este artículo fue publicado en La Razón el 10 de mayo de 2018, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.