El síndrome de la escoba
A todos nos queda claro que todavía falta tiempo para la elección. Quizá sea poco si nos atenemos a que estamos hablando de cerca de tres meses; sin embargo, el tiempo en política se mide de otra forma y más cuando no han empezado las campañas.
Por más obvio que sea también, no hay que perder de vista que en estos meses pueden pasar todavía muchas cosas. A pesar de que López Obrador tiene una ventaja tangible, hemos visto que en otras elecciones, quien aparece como probable ganador ve cómo se va diluyendo su favorable posición.
La democracia y las elecciones tienen como una de sus formas de definición la incertidumbre. No se sabe quién va a ganar hasta que los ciudadanos lo decidan en las urnas. Las encuestas de hoy no son necesariamente los resultados de mañana.
Partiendo de algunos supuestos fundados, derivados de cómo se están presentando políticamente las cosas en el país, la posibilidad que hoy existe de que triunfe López Obrador es mayor que la que tuvo en las dos pasadas elecciones. Esto incluye la elección del 2006, en la que todo se definió en medio de un cúmulo de irregularidades.
A estas alturas el candidato y fiel de la balanza en cualquier tema de Morena, no sólo debe pensar en cómo ganar. También debe ir contemplando que muchos de los que hoy se han sumado y él ha invitado a su partido, terminarán siendo parte de su gobierno, ante el eventual triunfo.
Los devaneos que se han estado presentando entre sus cercanos pueden provocar ambientes adversos. Una cosa son las diferencias y otra la evidencia de que los proyectos de nación son diametralmente distintos.
Paco Ignacio Taibo II ha sido hasta ahora el único que abiertamente se ha opuesto al ingreso a Morena de personajes como Napoleón Gómez Urrutia y Germán Martínez, entre otros. Tatiana Clouthier también lo hizo, aunque haya sido de manera cuidadosa y hasta precavida.
Si la crítica interna en Morena no fluye, los resultados al gobernar, insistimos ante una eventual victoria, terminarán por ser fatales.
¿Tiene sentido echar para atrás el ya avanzado nuevo aeropuerto, la reforma energética y la educativa, entre otras? No es que estos proyectos estén bien y deban ser intocados, lo que pasa es que no pueden ser desechados casi por principio para quedar bien con la tribuna. Lo que muy probablemente se deberá hacer es redireccionarlos; tienen valor en sí mismos, más allá de la inversión que se ha venido haciendo.
Lo sensato e inteligente es conocer a detalle lo que se ha hecho y qué tanto de ello vale la pena mantener y apoyar. Hay muchas cosas en el país que tienen un gran valor y trascendencia; lo peor que se puede hacer es partir de que un triunfo político sea interpretado como el aval para empezar desde cero, como si no existiera la historia.
Pensar cómo gobernar y con quién gobernar es igual de importante, lo cual es válido para todos. López Obrador ha sido muy claro en lo que quiere, no va a engañar a nadie cuando lo haga, si gana.
Lo que hay que hacerle ver es que algunos proyectos son importantes y no tiene sentido sacar la escoba nomás porque sí.
RESQUICIOS.
Así nos lo dijo ayer: Ciro Murayama, consejero del INE:
Lo que hemos hecho es un trabajo de revisión de firmas de manera consistente, son números fríos. Hemos separado el trigo de la paja. Entre lo que no fue consistente están fotocopias de credenciales de elector, documentos sin fotografía, credenciales de tiendas o licencias, que en ninguno de los casos eran documentos válidos. En el fondo hay un intento de suplantar el nombre de una persona.
A finales de marzo tendremos toda la información para saber quién alcanza el registro, por lo pronto los candidatos tienen cinco días para aclarar lo de las firmas.
Nosotros no escuchamos ninguna voz para otorgarle el registro a una persona o negárselo. Se aplica el mismo rasero para todos, no hacemos ningún tipo de cálculo político.
La única herramienta que tenemos es ser consistentes y transparentes.
Este artículo fue publicado en La Razón el 20 de marzo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.