Opinión

El yerno de la Casa Blanca y el sospechosismo

Por Javier Solórzano ·

Si algo no se les ha dado a los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal, ha sido, y es, la transparencia y la rendición de cuentas.

Tratan de colocar muchos asuntos debajo de la mesa o en la secrecía. No ubican a la sociedad como su eje y como parte medular de sus actividades y obligaciones en los terrenos de la información y la rendición de cuentas.

No lo ven como una de sus prioridades y convicciones, aunque tarde que temprano se termine por saber todo lo que hacen y deshacen; hoy día no hay manera de no saberlo.
Si existiera una cultura y arraigo acerca de la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas es probable que muchos asuntos de los gobiernos que han provocado grandes confusiones hubieran tomado otros derroteros, e incluso, otras formas de verse en la sociedad.

No han desarrollado criterios precisos para definir qué sí y qué no es lo que se debe informar. Los ciudadanos somos conscientes de que algunos asuntos se deben manejar con enorme discreción y cuidado. Sin embargo, sea como fuere, es obligación de los gobiernos reportar a la sociedad todos sus actos, pues a ella se deben y por ella existen.

No informar supone un menosprecio a la sociedad o que algo se esconde. El sospechosismo en todo lo que tiene que ver con los gobiernos tiene su razón de ser y, evidentemente, no es casual. En la mayor parte de los casos se parte de que la no información y no transparencia deriva hacia la presunción, también no casual, de la posibilidad de hechos de corrupción.

Otro de los escenarios que generan invariablemente dudas y más sospechosismo son los encuentros como el de ayer, entre el Presidente Peña Nieto, el canciller, y el yerno del presidente Donald Trump, a quien se le recibió como si se trata de un secretario de Estado.
Varias calles se cerraron, algunas zonas de la ciudad, para variar, enloquecieron, y todo ello para dar paso al afamado yerno, cuaderno doble raya, se asegura, del canciller Luis Videgaray.

La relación entre los presidentes de México y EU ha sido, desde el inicio, desafortunada. La falta de cuidado, conocimiento de la diplomacia, sensibilidad y querer meternos, sin importar el costo, en la elección de EU, nos sigue saliendo muy caro como país. Buena parte de la responsabilidad de ello fue de quien ahora es canciller, y en aquellos días era el titular de Hacienda.

¿Por qué Jared Kushner se ha convertido en el interlocutor, siendo que sus bonos han caído y no tiene un cargo formal en el gabinete de su suegro? ¿Quién, al final, le abrió la puerta, tres horas con el canciller y tres horas con el Presidente?
¿Qué se discutió, qué se acordó y de qué se habló en una reunión que, se asegura, no fue oficial, pero que llegó a las altas esferas de los dos gobiernos y que pudiera tener repercusiones?
Mientras no exista la convicción de informar, transparentar, rendir cuentas como forma de vida, seguiremos viendo pasar a los Kushners y a otros sin saber a qué se llega en nombre del país.

¿Qué pasó ayer en Los Pinos?

RESQUICIOS.

Así nos lo dijo ayer Francisco Rivas, de Observatorio Ciudadano: 2017 fue el peor año de violencia en el país. En el caso de la CDMX, a pesar de la violencia, existen condiciones para revertir algunos escenarios.

Los homicidios ocurren con mayor frecuencia entre viernes y domingo, lo que se podría deber al incremento en el consumo de alcohol y drogas en esos días. Los robos se dan más entre lunes y miércoles, que se puede deber a los hábitos de la gente de salir a la calles, ya sea a trabajar o a buscar empleo.

No sirve de mucho aumentar las penas; se requiere de un mejoramiento de la norma. Hemos ido perdiendo libertad; no podemos salir a la calle “arreglados”. La problemática no está en aplicar penas más graves, porque por los penales no están pasando las soluciones. En la CDMX son cuatro las delegaciones con mayor inseguridad: Benito Juárez, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Miguel Hidalgo.


Este artículo fue publicado en La Razón el 8 de marzo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.