Opinión

Futuro gris

Por Rubén Cortés ·

Un futuro poco prometedor: sólo 26 de 100 niños mexicanos acaba una licenciatura; el presidente señala como enemigos a los que tienen “de licenciatura para arriba”; y quienes se van de mojados mantienen al país con sus remesas.

Nuestra educación es tan mala que impide egresar de alguna licenciatura (según cifras de la SEP); es mejor no ser licenciado porque el poder te considera adversario; y la solución preferible es irte a fregar pisos a Estados Unidos para mandar lana.

Peor: con el actual gobierno, 3.6 millones de niños pobres dejaron de tener escuelas de tiempo completo, donde recibían estudio y alimento gratuitos; mientras su madres podían trabajar fuera de casa, sin miedo a que sus hijos se descarriaran en la calle.

Los 280 mil millones de pesos, que hasta 2018 estaban dedicados en el Presupuesto de Egresos a las Escuelas de Tiempo Completo, son ahora empleados en financiar obras que figuran como insignias políticas del gobierno: Tren Maya y la refinería de Dos Bocas.

Con datos del propio gobierno, un reportaje de María Cabadas en El Universal toca el botón de alarma:

--95 estudiantes concluyen la primaria y 92 ingresan a la secundaria.

--De 92 estudiantes que ingresan a la secundaria, sólo 78 la terminan.

--14 jóvenes de 100 sólo llegan hasta la secundaria. Después, abandonan sus estudios.

--De 100 estudiantes que comienzan la primaria, 81 inician la preparatoria, 39 cursan una licenciatura y apenas 26 la concluyen.

Este desastre para las actuales y futuras generaciones de mexicanos es por la falta de recursos y el desinterés en la escuela, y porque las becas universales que ofrece el gobierno federal no funcionan para que los niños y adolescentes continúen sus estudios.

Uno de cada tres alumnos abandona la enseñanza primaria y básica por problemas económicos, y no entienden las clases: así que mejor dejan el aula. Los estudios indican que únicamente uno de cada 4 posee capacidad para seguir aprendiendo.

Según la SEP, los egresados de primaria deben leer 125-134 palabras por minuto y los de secundaria 155-160, pero sólo tres de cada 10 está dentro del estándar de lectura y comprensión. El dominio de lenguaje no llega a ser ni siquiera elemental.

Quiere decir que, una inmensa mayoría, está destinada a engrosar las filas de quienes el actual presidente llama “héroes” porque se van a trabajar sin documentos a Estados Unidos, en los peores empleos, y mandan 40 mil millones de dólares al año.

Y caen en un juego político infernal: sí, el presidente los llama “héroes”, pero él mismo presidente pacta con Estados Unidos dislocar a 28 mil soldados en la frontera para impedir que crucen a Estados Unidos.

Pobres: son como salmones rumbo al desove.