Gabino y la CNTE, una historia con moraleja

Apropósito del golpe del Estado al IEEPO, de la sección 22 de la CNTE en Oaxaca.
Un mico, género de primate del trópico amazónico, padecía un apetito voraz. Ante su premura, el animal tragó completo sin más un mango con todo y hueso. Satisfecho y realizada la digestión, el mico comenzó a padecer, a padecer en serio, gran dolor por la natural y necesaria evacuación del hueso tragado que por tamaño y consistencia le ocasionó sangrantes estragos en su escape digestivo.
Recuperado del infame episodio, el primate sintió de nueva cuenta ese antojo desmedido de mango, pero en esa ocasión el mico tomó el fruto, lo peló, descubrió el hueso, lo puso en su recto, midió la proporción y, al saber que éste cabía por donde debía, lo deglutó alegremente. Moraleja: no tragues algo que no puedas expulsar.
En 1992 Heladio Ramírez, gobernador de Oaxaca, creó el IEEPO, ofrenda burocrática y administrativa para el magisterio de su tierra. Un bastión político desde el cual la CNTE pudo operar para enfrentar por ratos y circunstancias al SNTE de Carlos Jongitud Barrios y después al de Elba Esther Gordillo.
Una CNTE que, más que educación, ha vendido estabilidad y gobernabilidad a quien pasa por el gobierno de Oaxaca. Con aquélla todo, sin ella nada. Por apetito, tragó con todo y hueso.
Diódoro Carrasco sucedió a Heladio. El nuevo gobernador tuvo como asesor y secretario técnico al hoy mandatario estatal, Gabino Cué Monteagudo, quien operó apoyos y recursos para la sección 22. Bajo sus auspicios se fortaleció la disidencia oaxaqueña expandiendo sus intereses y alcances. El apetito voraz.
Hoy le toca al mismo personaje que amamantó a la criatura, intentar darle sepultura. Gabino Cué no pudo ser el insider que democráticamente pusiera orden para dar dimensión social y política al poder magisterial oaxaqueño; él los conoce, los patrocinó y padeció el secuestro a sus manos. No pudo.
La CNTE dobló a Gabino Cué, pero se topó con la decisión presidencial de no cederle la reforma educativa. En conciencia se asumió, planeó y operó la decisión de echarlos, de expulsarlos del cuerpo estatal, aunque en ello vayan implícitos dolores y padecimientos políticos grandes.
Pronto sabremos si al aplicar esta medida se tuvo el tino y si hubo el aprendizaje institucional de medir bien y pensarse las cosas antes de satisfacer apetitos inmediatos de gobernabilidad y corporativismo. A ver si la moraleja sirve.
Tal parece que la decisión se instrumentó con talento, paso a paso desde la reforma misma, la SCJN y la declaratoria de constitucionalidad, la promoción a Mexicanos Primero y generar masa crítica de opinión pública para finalmente hacer el anuncio en plena cruda de la Guelaguetza disidente. Eso más los expedientes de los líderes en el escritorio del MP.
Este artículo fue publicado en La Razón el 23 de Julio de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página