Miente con todos los dientes
Ya enseña el cobre dictatorial López Obrador, y se ve que todo irá para peor día con día. Tal como tanto nos lo temíamos, López sólo es un político oportunista y egomaniático, no tiene proyecto real alguno, ni palabra de honor. Su discurso es sólo demagogia. Toda su fuerza está en mentir sin pudor y contar con tontos útiles que le creen y validan lo que sea.
Su conducta de presidente electo lo manifiesta una vez más como un taimado caudillo populista, un ilumiado ilógico y sin ética, un irresponsable con delirio de mesías.
El asunto turbio, muy turbio del Morenagate, con un fideicomiso armado dizque para ayudar a los damnificados por el sismo de septiembre del año pasado, pero empleado en realidad para lavar dinero y comprar votos para López y Morena, lo ha pintado de cuerpo entero como un tramposo engañabobos que sólo busca el poder por el poder. No es un héroe de la pureza y la transparencia, ni es el honesto luchador social que propone el culto ideológico a su personalidad. Hace trampas como todos lo políticos tramposos y hace con el dinero cosas fuera de la ley y la democracia. Es un terrorista y un delincuente organizado, un patán con ínfulas y ahora con mucho poder.
Se puede sospechar que realmente le mueven los hilos de títere las oscuras manos de La Mafia sin adjetivos, que ahora quiere tener todo el poder, de forma que Morena sólo es una fachada para mil asuntos de corrupción y deshonestidad. Su renovación revolucionaria sólo constituye el regreso de lo peor de lo peor de lo peor que vivimos bajo el régimen priista (1934-1988). No se puede esperar nada mejor de López Obrador, porque siempre hace lo mismo como obseso por el poder.
Resulta grotesca la forma maquiavélica y antidemocrática como intenta justificar con mentiras el delito del fideicomiso. Sin respeto por la realidad de los hechos, declara que todo es una venganza contra él, luego finge que no hubo delito, nada más porque él lo dice, pues aún no da una sola prueba de inocencia a favor suyo.
Lo preocupante, ya entonces, es la gente que votó a ciegas por él, los engañados por él, quienes le idolatran rindiendo culto a su personalidad de mesías fariseo. Porque no hacen nada por bien de la justicia y ya, como presumen hacerlo, y todo lo callan y tratan de olvidar si es injusticia de su bando. No son legales, son necios talibanes en yihad permanente. Lo cual resulta más complicado cuando la complicidad es también de los medios de comunicación y los periodistas profesionales. Quieren gobernar los más corruptos, y por eso se valen de todo, y se perdonan todo, con lealtad de delincuentes o terroristas. Lealtad sin razón, complicidad deshonesta y vulgar.
Si algo como el Morenagate se le demostrara igual al PAN o al PRI, ya habría diario manifestaciones en el Zócalo y en toda la ciudad para anular las elecciones, como lo plantea el Artículo 41 de la mismita Constitución. Igual de ruido se estaría armando en las capitales de los estados, cuando menos, y en muchas de las grandes capitales del mundo.
Pero ahora lo grave y peligro es el silencio y la forma como se justifica el delito de Morena, el modo como quieren callar a quienes dicen que el rey va desnudo. Porque todo indica que de todas maneras López tendrá pronto el poder total y el apoyo servil de estos sus no pocos cómplices incondicionales, que no le pueden ver lo oportunista y facineroso que los demás sí le vemos. Son su “tigre”, y son de “armas temer”.