Opinión

Para AMLO sin cariño: EPN

Por Carlos Urdiales ·

De los informes de gobierno sólo el mensaje político queda. Lo mismo cuando el presidente era rey, que cuando ni al Congreso entra. El de ayer no fue excepción. Dos momentos en la recta final. El decálogo, síntesis didáctica de la que tanto gusta Enrique Peña Nieto, y el decreto de facto a través del cual Andrés Manuel López Obrador alcanzó categoría de peligro político para México.

El Presidente fue claro, enérgico. El populismo produce división, odio entre las comunidades y rechazo hacia las instituciones. Las promesas populistas, histórica y globalmente, han llevado retroceso a sus naciones y penuria a sus sociedades. El cambio de rumbo que ofreció Peña Nieto hace 3 años lo refrendó ayer. Llamó a no desandar el camino, que, ciertamente, no ha sido fácil. Por lo mismo, las ganas y la fuerza que ofrece para la segunda y última parte del sexenio.

Lo expresado ayer revela no sólo una convicción íntima, también pinta una ruta de trabajo que parte de la misma cabeza de la administración pública que busca contener el avance de ese "atractivo popular" que aún no pierde López Obrador. El entorno económico global no ha permitido que las reformas brillen y ello le abre más el camino al de Tabasco con su simple, pero efectivo, "se los advertimos".

Es el Estado de Derecho, estúpido
Referencia al famoso recordatorio "It´s the economy stupid" de la campaña electoral de Bill Clinton a su primera presidencia, en 1992. La misma receta se ha pretendido aplicar aquí cuando decimos que lo importante es el impacto de las políticas públicas en el bolsillo de las familias.

Hoy México continúa enfrentando (prácticamente desde siempre) ese reto, convertir en realidades tangibles las promesas, los sacrificios del pueblo y los discursos, pero el Estado de Derecho entendido como el medio ambiente donde la legalidad impera es la premisa sin la cual lo demás no ocurre.

El decálogo que el Presidente Peña Nieto presentó comienza ahí. "Se impulsarán leyes indispensables para fortalecer el Estado de Derecho". Ayer el analista senior de crédito soberano para América Latina de la calificadora Moody's, Mauro Leos, señaló que la corrupción es un costo extra al hacer negocios, es un tema que hasta ahora no ha impedido la inversión, pero para que haya una mejoría requiere atención si México quiere incrementar sus calificaciones crediticias. Esas que se necesitan para ser sujetos de inversión y confianza en el largo plazo, que es el que impacta y trasciende.

Con claridad y autocrítica, Enrique Peña Nieto marcó líneas de acción para el futuro inmediato. Las políticas para él y su partido; y las fundamentales, para todos. Rectitud a carta cabal, sin atajos ni pretextos, desde Los Pinos pasando por los partidos y llegando a la sociedad toda. Luego, lo demás.


Este artículo fue publicado en La Razón el 03 de Septiembre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.