¿Por qué no hacen bien las cosas?
Una más. A lo largo de varios años, las autoridades usaron a los medios de comunicación para decirnos una y otra vez que Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, es responsable de delitos graves, lo que incluye su relación directa con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
A esto se han sumado importantes y fundados trabajos periodísticos de investigación, los cuales han dado cuenta de las presuntas actividades delictivas de El Abuelo. Farías estaba desde hace tiempo en la mira de muchos.
El pasado fin de semana fue detenido en Tepalcatepec, Michoacán. El hecho se entendió como parte de una estrategia en contra del CJNG, recordemos que en estos días también se detuvo a la esposa del líder del cártel, y a uno de sus “más influyentes operadores” en Guanajuato.
En la explicación que se dio sobre el porqué de la detención de El Abuelo se argumentó que existían elementos fundados para hacerlo, de hecho se presumió como un gran logro encuadrándolo en la estrategia gubernamental: era “uno de los objetivos del Gobierno”.
Después de la “destacada acción de la Marina”, ayer en la mañana El Abuelo fue liberado. No fue por falta de elementos sino porque “se careció de legalidad en su detención”, y porque no se respetó el “debido proceso”.
De nuevo no supimos si el detenido era responsable de los delitos que se le imputaban o no, así como llegó a la cárcel se fue. De regreso a Tepalcatepec El Abuelo fue recibido con cohetes, mariachis y fiesta en la comunidad. Se lo llevó la Marina el fin de semana, en medio de balazos y protestas, y terminó regresando a Tepalcatepec como héroe, víctima y sobre todo fortalecido y triunfador; a ver quién se atreve a detenerlo de nuevo.
Hipólito Mora, fundador de las autodefensas en Michoacán, nos da su versión, sin concesión alguna, de lo que supone que pasó: “no me sorprende la liberación de El Abuelo porque todo está rodeado de corrupción… todo lo malo que sucede en el país pasa por el gobierno… habrá que ver el tamaño de las maletas de dinero que les dieron… a estas alturas ya no culpo tanto a los delincuentes, más bien culpo a los políticos”.
Resulta absurdo y lamentable que la Marina no haya aplicado los elementos de ley que se requieren, y más siendo este caso tan delicado y visible para la opinión pública. ¿Qué fue lo que falló o qué pasó en el juzgado que permitió la liberación de El Abuelo?
Es un caso en que todo falló o se hizo todo lo posible para que todo fallara. Si fuera la primera vez que estas cosas se presentan, sin que se justifique lo que pasó, se podría tratar de entender lo sucedido.
Sin embargo, es una constante en cierto tipo de casos. Todo se vuelve absurdo, ¿qué pretenden al detener a personajes como El Abuelo, con todo lo que le rodea, haciéndolo como lo hacen a sabiendas de que todo va terminar como terminó?
RESQUICIOS.
Seguimos pensando que las encuestas de hoy no son necesariamente el resultado de mañana. Sin embargo, la tendencia en favor de López Obrador se va acercando a lo irreversible, ya veremos.
En medio de estos escenarios la confrontación entre un sector de los empresarios y el candidato presidencial de Morena está provocando un efecto expansivo. Si de por sí el ambiente está enrarecido, este tipo de situaciones lleva a escenarios que pueden ser incontrolables e inéditos.
Tanto los empresarios como López Obrador debieran saber lo que están provocando. Si no hay vías de comunicación serias y profundas, lo que viene va a derivar en que estos actores sean rebasados, lo que será ocasión de que la posibilidad de una solución ya no esté en ellos.
Sus discursos y desplantes están calentando en exceso la plaza, y sobre todo el ánimo de muchos ciudadanos, algo que está cada vez más a la vista y es cada vez más evidente.
Este artículo fue publicado en La Razón el 31 de mayo de 2018, agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.