Opinión

Proceso: 50 años de historia y claroscuros

No es un medio perfecto, impecable o impoluto, como nada en la vida, pero sin duda abrió brecha, hizo escuela y escribió parte de la historia del periodismo en México

Por Orquídea Fong ·

Hoy, 6 de noviembre de 2026, Proceso cumple 50 años. Parteaguas, referencia indispensable del periodismo mexicano, a pesar de sus muchos altibajos e inevitables claroscuros. A pesar de rachas terribles, silencios y omisiones, de luchas intestinas por el poder, injusticias laborales y un innegable culto a la personalidad en torno a su fundador.

No es un medio perfecto, impecable o impoluto, como nada en la vida, pero sin duda abrió brecha, hizo escuela y escribió parte de la historia del periodismo en México, tal como su fundador Julio Scherer, de quien este 2026 se cumple un siglo de su natalicio.

Las grandes plumas del país pasaron por sus páginas, aunque también emanaron de su redacción un par de impresentables, como Jenaro Villamil y Álvaro Delgado, quienes en su momento gozaron de buen nombre como reporteros y hoy solo merecen repudio por su servilismo ante el poder. 

En lo personal, fui parte de un proyecto novedoso en su momento: la página web de la revista, en 2001, cuando todavía muchos pensaban que los portales digitales eran el pariente pobre, el cuarto de los tiliches de la prensa escrita. Pocos preveían la situación actual, de absoluto dominio de lo digital. Otros más pensaban que lo digital podría traer muchísimo dinero a los medios. Eso tampoco pasó.

Julio Scherer

En esos años, lo "bueno", lo "importante" iba a la revista impresa. En mi breve paso de dos años y medio, fui testigo de que los reporteros de prestigio desdeñaban publicar en la página.

Cuántas cosas han cambiado desde entonces. Múltiples medios han tenido que dejar atrás el papel, tanto por los elevados costos como por la feroz velocidad de la información, que exige instantaneidad, datos al segundo, reacciones en tiempo real.

Ahora, Proceso se apoya fundamentalmente en su sitio web y la revista impresa pasó de ser un semanario, que todo México esperaba cada jueves, a una revista mensual.

Mucho aprendí ahí, muchos buenos recuerdos y también malas experiencias me quedaron.

Últimamente, me ha dado muchísimo gusto ver que Proceso vive un nuevo aire. Creo que la dirección de Jorge Carrasco ha sido, en lo general, acertada. No obstante, extraño la presencia de gigantes del análisis y la opinión. Ya son seis años de que Carrasco dirige la revista y poco a poco ha ido enderezando el barco, que sufrió graves desvíos durante la gestión de Rafael Rodríguez Castañeda, quien, por supuesto, tuvo sus enormes virtudes.

Muchos de los reporteros legendarios ya no están, pero hay una nueva generación de periodistas que lo hacen muy bien. 

Concretamente, destaco la labor de reporteras como Dalila Escobar, que cada vez que puede, con absoluto respeto, le complica el escenario a la presidenta Claudia Sheinbaum. Dalila, junto con la reportera independiente Reyna Haydeé, son una constante incomodidad para la mandataria, que pretende fluir tersamente y sin escollos, arropada por la manada de paleros gestados por Jesús Ramírez Cuevas.

Proceso nació en un tiempo de autoritarismos y fue único. Hoy forma parte de una vasta oferta de medios de comunicación, que en mucho abrevaron de su ruta pionera y que en muchos momentos lo han superado. Pero se sigue andando el camino. El periodismo se escribe todos los días.

Muchas felicidades, no bajen los brazos.

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