Opinión

Sabia virtud de destaparse a tiempo

Por Carlos Urdiales ·

El presupuesto 2016 está en camino y traerá otros discursos, no de proyecciones ambiciosas sino el del llamado de nueva cuenta a apretarnos el cinturón, los cinturones. Ciclos de nuestra historia que no logramos romper, pero que hoy obedecen a factores distintos.

Antes devaluación, hoy depreciación monetaria; ayer hiperinflación, hoy economía aletargada; ayer deuda externa, hoy bajos precios del petróleo; ayer sacrificios parejos, hoy también.

A la disciplina en las finanzas públicas desde hace ya varios lustros, se le cuestionan su pertinencia, su visión y proyecto. Los procesos económicos globales obligan a pensarnos diferentes, interdependientes y conscientes de esta realidad.

Los asuntos que sí podemos enfrentar pasan por decisiones políticas públicas abiertas y congruentes. Si de austeridades vamos a hablar es exigible que éstas sean de verdad, públicas y permanentes. Desterrar la corrupción como inevitable cuando del servicio público se trata y avanzar en la calidad de nuestro gasto y en su transparencia sin recovecos ni disculpas por lo bajo, serían logros históricos.

Sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y "destaparse" a tiempo, como dice el refrán, "dale tiempo al tiempo". Así comienza un soneto escrito por Renato Leduc y popularizado por José José. La cantaleta aplica a los recién nombrados "cardenales" en el gabinete, a quienes les ocupan tiempo y espacios afirmar que nada los distrae de su encargo, que su mira está puesta en el hoy, en los resultados que alcancen en sus nuevas encomiendas.

Lo mismo José Antonio Meade que Aurelio Nuño dicen lo políticamente correcto; pocos les creen, pero eso no importa, basta que ellos tengan claro su papel dentro de la trama sexenal. El futurismo reavivado no sólo a partir de los nombramientos y la coyuntura del tercer informe de gobierno, sino también por la búsqueda de liderazgos presidenciables en el PRD y en el PAN por igual, es un fenómeno nacional cíclico, uno de los rituales de la liturgia política mexicana que no dejamos morir a pesar de las alternancias de ida y vuelta.

La auscultación a personajes públicos con potencial de crecimiento, antes exclusivo a los secretarios del gabinete ahora ampliado a gobernadores y exgobernadores; se intensifica cuando cruzamos el Ecuador sexenal. Los tiempos de hoy no sólo son los del Presidente, son de la política y sus expresiones reales en presupuestos y disposiciones en la administración pública.

Los partidos políticos más importantes del país (más Morena y PVEM) están inmersos en esas definiciones de futuro; con excepción del candidato de oficio a la presidencia, los demás están en ésas y entre ellos, al ser el partido en el poder, el PRI es quien más compleja ecuación enfrenta con los apetitos de sus sectores y actores. El partidazo enfrenta desde ahora la prueba suprema de disciplina y unidad.


Este artículo fue publicado en La Razón el 01 de Septiembre de 2015, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página