La CochinitaOpinión

Sheinbaum y la guerra por el poder

Por Manuel Díaz ·

Algunas de las interrogantes que debieron plantearse a partir de la renuncia de Guadalupe Taddei al INE son: ¿qué ocurrió con los contratos? ¿quién organizará las elecciones de 2027, bajo qué reglas y con qué garantías de independencia?

Sin embargo, buena parte de la discusión pública se desvió hacia rumores sobre la salud de Claudia Sheinbaum y especulaciones sobre cuánto tiempo le queda en Palacio Nacional y, mientras unos anuncian su inminente caída, otros mueven sus piezas para intentar quedarse con el control del árbitro electoral.

Debilitar a la presidenta

Ahí aparecen Pedro Ferriz, Mario Di Costanzo y otros personajes que han convertido en un espectáculo las denuncias en redes sociales, que se presentan como opositores y creen que cada golpe contra Sheinbaum debilita a Morena.

No siempre ocurre así. En ocasiones terminan haciendo exactamente lo contrario al permitir que el gobierno descalifique la crítica seria, colocándola en el mismo costal que los rumores, las especulaciones y los ataques personales.

Más aún, sus mensajes pueden ser aprovechados por quienes, desde el propio movimiento, tienen interés en exhibir a la presidenta como una figura debilitada, bajo el principio de que, para beneficiar a una facción del régimen, no hace falta una operación coordinada; basta con amplificar lo que les conviene.

Cuestionar el desempeño de la presidenta es indispensable. Hay que exigir cuentas por sus reformas, sus decisiones y los resultados de su gobierno. Pero lo que resulta muy pobre es reducir el debate sobre su presidencia a un video, un tropiezo verbal o un supuesto diagnóstico sobre su salud.

Valdría preguntarse ¿a quién beneficia que hablemos de su salud mientras en San Lázaro se define quién conducirá el INE? ¿Quién quiere a Sheinbaum fuera?

A mi juicio, la hipótesis que merece mayor atención es que hay grupos dentro del propio oficialismo que buscan acorralar a Claudia Sheinbaum, reducir su margen de decisión o incluso empujarla hacia una salida anticipada de su cargo.

Si bien, afirmar que exista una operación coordinada para desplazarla sería ir más lejos de lo que sabemos, tampoco se puede ignorar que la idea de un relevo presidencial circula al mismo tiempo que se disputan las candidaturas de 2027 y el control de las instituciones que se encargarán de organizar esa elección.

Ante una oposición partidista incapaz de marcar una agenda consistente, la confrontación política más intensa parece ocurrir al interior de Morena. Valdría la pena preguntar cuánto poder conserva Sheinbaum frente a los grupos que crecieron al amparo de López Obrador.

¿Decide por sí misma o debe negociar cada decisión importante con quienes aún miran hacia Palenque? Para los que aspiran a reducir su poder, con el simple hecho de instalar la percepción de que es prescindible, ya tienen una forma de cobrarle caro cada acuerdo.

Lo que nos costó construir

La salida de Taddei no resuelve las dudas sobre su gestión. Los contratos deben investigarse y la Cámara de Diputados tiene que transparentar cómo evaluará a los que aspiren a sucederla.

Ricardo Monreal habla de consenso, pero habrá que ver si logra traducirse en una convocatoria abierta al escrutinio público y criterios verificables, o se queda en un reparto de cuotas. Si las quintetas se construyen en acuerdos cerrados, la tómbola podría ser el último acto de una decisión tomada de antemano.

A los ciudadanos nos tomó décadas arrebatarle al gobierno el control de las elecciones. Hubo que construir instituciones, establecer reglas y defender, elección tras elección, el derecho a sacar del poder a quienes llegaron mediante el voto.

Hoy, en medio de la guerra interna del movimiento, hay quienes son capaces de tirar ese patrimonio democrático a la basura por la ambición de ganar la siguiente ronda.

Podemos ser tan críticos de Sheinbaum como lo exija su gobierno, pero al mismo tiempo, defender que la Presidencia se decide en las urnas, no en intrigas palaciegas ni en disputas de facciones.

Si nos dejamos arrastrar por el espectáculo de quién tumba a quién, terminaremos como espectadores de los que negocian, a puerta cerrada, las reglas con las que podremos echarlos del poder.


X: @diaz_manuel

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