La CochinitaOpinión

La simulación entre Morena, PT y PVEM

Por Manuel Díaz ·

Como todo lo que viene de la Cuarta Transformación, la confrontación entre Morena, PT y PVEM parece una simulación, un engaño y una estrategia para dividir a la oposición, dispersar el voto y garantizar el control de los estados y de la Cámara de Diputados que se disputarán en las elecciones de 2027.

Supuestamente, la coalición oficialista se enfrenta por el reparto de candidaturas, la metodología de las encuestas y reformas legislativas clave y, aunque las dirigencias nacionales han ratificado su intención de competir juntas por la Cámara de Diputados, el panorama estatal presenta fracturas en la disputa por las 17 gubernaturas.

El PT y el Verde reclaman posiciones que consideran propias, pero, lo curioso, es que las diferencias se agudizan precisamente en entidades donde Morena enfrenta dificultades para colocar a sus candidatos.

Entidades donde el partido mayoritario quiere imponer sus perfiles y sus aliados acusan marginación, soberbia y falta de transparencia en las encuestas para elegir a los coordinadores estatales.

El PT ha exigido encuestas espejo y mesas técnicas para validar los resultados. También ha mostrado desacuerdos con propuestas como la reforma electoral y el Verde, que busca conservar su influencia y negociar posiciones que le permitan mantener su capacidad de operación política, ha manifestado su desacuerdo frente a la ley antinepotismo de Sheinbaum.

A nadie sorprende que encuestadoras electorales adviertan dificultades para Morena en estados como Nuevo León, Baja California Sur, Sonora, San Luis Potosí, Nayarit, Baja California, Michoacán y Guerrero, y en las entidades gobernadas por la oposición, como Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes.

Aun así, queda la duda de si las fracturas son auténticas o si terminarán convirtiéndose en una conveniente distribución de candidaturas para fragmentar el voto opositor.

El juego de las candidaturas

Baja California Sur es un buen ejemplo. Morena ha perfilado a Manuel Alejandro Cota Cárdenas, hijo del exgobernador Leonel Cota Montaño, mientras el PT respalda a Christian Agúndez Gómez, hijo del también exgobernador Narciso Agúndez Montaño.

En Nuevo León, Morena iría con Clara Luz Flores, mientras el Verde y PT buscan impulsar a Waldo Fernández y MC a Mariana Rodríguez, esposa del gobernador Samuel García, buscando frenar al candidato de la oposición Adrián de la Garza.

En Colima, el senador Virgilio Mendoza renunció a la dirigencia estatal del Verde y llamó a construir un frente local opositor, después de manifestar su desacuerdo con la designación de Rosa María Bayardo como coordinadora de Morena.

En Michoacán, el senador morenista Raúl Morón, respaldado por el PT, tomó distancia de la designación de Carlos Torres Piña y amagó con consultar a sus bases. Tampoco saben cómo frenar a Grecia Quiroz.

En Zacatecas, la senadora Geovanna Bañuelos y la dirigencia petista han planteado competir en solitario inconformes con la selección de Verónica Díaz Robles.

En Veracruz, Chiapas y Tabasco han surgido diferencias con Morena por el reparto de espacios en elecciones locales.

San Luis Potosí merece atención especial, porque Morena busca construir una candidatura propia, mientras el Verde necesita defender la fuerza política que ha consolidado en la entidad y el PRI y PAN mantienen una fuerte presencia electoral.

El PT en lo individual mantiene activas demandas de revisión en Baja California, Chihuahua y Quintana Roo.

En la mayoría de estos casos, las diferencias pueden ser genuinas, pero también abren la posibilidad de negociaciones posteriores.

La Cámara de Diputados

La mayor preocupación del oficialismo está en conservar el control de la Cámara de Diputados, donde se definirán presupuestos, reformas y buena parte de la capacidad legislativa del gobierno de Claudia Sheinbaum y, en un posible escenario caótico que incluya la revocación de mandato o una crisis de gobernabilidad, un Congreso dividido pondría en grandes apuros a Morena.

Perder fuerza legislativa reduciría el margen para continuar la agenda y obligaría al oficialismo a negociar con otras fuerzas.

La simulación de las fracturas, si llegara a existir, serviría para ocupar la escena pública, dispersar el voto y negociar después los espacios de poder.

Es el mismo sistema del viejo priismo y sus partidos satélites, aliados para conservar el poder.


X: @diaz_manuel

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