Sismos sociales transexenales

Lo ocurrido en septiembre no termina de pasar. La estela de dolor y destrucción edificó una agenda transexenal, las elecciones de 2018 serán una aduana social para todos los actores políticos.
La reconstrucción de casas, 49 mil sólo en Chiapas y Oaxaca, once mil 800 en la Ciudad de México y más de cinco mil 500 entre Puebla, Morelos, Estado de México y Guerrero, es empresa ni sencilla, ni rápida.
Cada localidad plantea retos complejos y diferentes. En zonas rurales se busca dar techo a miles antes de terminar el año, en laderas y barrios incrustados en la capital se piensan nuevas técnicas constructivas, casitas 42 metros cuadrados, edificables en tres semanas, materiales reciclables, sustentables, eficientes en aislamientos térmico, hídrico y acústico. Ver para creer.
La CDMX, universo inconexo, abismos entre atender Xochimilco que Condesa, Del Valle, Roma, Tlalpan sur y alrededores. Los céntricos barrios cosmopolitas son incógnita económica para el pujante mercado inmobiliario, ¿depreciación o plusvalía?, interrogantes sin respuesta. En algunos puntos el tema de contagios de fallas estructurales por colapsos vecinos preocupa y ocupa.
Sobre los derrumbes en la capital, las edificaciones afectadas o eran anteriores a 1985 o la polifacética negligencia de costumbre mató a decenas; pisos de más, supervisiones corrompidas y ahorros dolosos a la hora de hacer, hacen la historia.
Quienes saben afirman que toda estructura que cumpla con el reglamento de la capital no colapsa, norma diseñada para eso, no falla.
Los que fallaron fueron empresas y autoridades; por tanto, las heridas más dolorosas de la capital tienen nombres y apellidos. Larga, minuciosa tarea, tiene la justicia para castigar y sobre todo para impedir réplicas.
Pero además de casas y edificios hay escuelas, clínicas y algún hospital; oficinas federales como la SCT, con su sede en Xola y Eje Central, que finalmente cedió. Caminos rurales y federales. Mil 500 monumentos históricos habrán de ser recuperados y preservados.
¿Cuánto?: Cuarenta mil millones de pesos y contando. ¿Hasta cuándo? Más allá de este sexenio. Por eso la palabra reconstrucción engloba campañas y programas de gobierno, a niveles federal y estatal.
Los sismos irrumpieron entornos íntimos y colectivos, sociales y políticos, y van a permanecer. Movieron ejes de rotación, comenzaron con el financiamiento a partidos políticos y van a las partidas presupuestales, a su dispersión y viene más, planes técnicos para pensar casi base cero. Los terremotos nos reconfiguran.
Los millennials, los revolucionarios de Starbucks, despertaron; también los ejidatarios de San Gregorio, los del Tec hoy como antes los de la Ibero; medios y enredadas redes de desinformación se baten, todo al tiempo, sin manuales ni referentes, todo sobre la marcha.
Se buscan instituciones y personajes garantes de rectitud, para que de las ayudas millonarias no se roben todo, porque las agendas de antes y después se alcanzan, la corrupción es la amenaza pública número uno y da más miedo que la impredecible naturaleza.
Este artículo fue publicado en La Razón el 3 de octubre de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
