¿Y si Rolling Stone publica antes la entrevista?
Qué editor tendría sobre su escritorio, o en su computadora, un reportaje-entrevista-crónica como el que el actor ganador de dos premios Oscar, Sean Penn, preparó para la revista Rolling Stone a partir de su encuentro con el capo prófugo, ¿y se lo guardaría?
Si esa entrevista se hubiese conocido antes de la captura, y no inmediatamente después, su impacto habría sido demoledor para un gobierno que buscaba afanosa, denodadamente, pero sin éxito, al criminal mientras una revista, un actor y una actriz daban con él. En la cronología de las cosas, lo de Penn es un final épico que no acepta juicios periodísticos.
Chaponovela, trama de alta sonoridad con estrellas del celuloide incluidas, un golpe magistral (sin regateo), del Estado mexicano que mostró el alcance de sus cuerpos de élite, la denuncia ciudadana como factor relevante, el debate en la plaza pública salpicado de patrioterismo (El Chapo es nuestro, no de los gringos), de estulticia (AMLO y los 43 de Ayotzinapa) y la trascendencia de extraditar o no al criminal que se soñó de película.
Lo ocurrido desde que el viernes al mediodía el Presidente informó a la nación, vía Twitter (honorable red social de la unión), la reaprehensión de El Chapo, su traslado a la Ciudad de México y luego al Altiplano, a la misma vulnerada cárcel de la que se fugó medio año antes, al aviso del análisis jurídico para enviarlo, igual que a otros capos y reinas criminales a cortes y prisiones en Estados Unidos, hasta llegar al punto climático con la revelación de la entrevista de Sean Penn, vía Kate del Castillo, para la revista Rolling Stone y detonada en, otra nota y otra vez, del The New York Times, han ocurrido todo tipo de análisis y posicionamientos.
Este cinematográfico episodio, confirmó lo que había informado la procuradora Arely Gómez respecto a la línea de inteligencia ministerial sobre las ganas de trascender, hasta el séptimo arte, del criminal que presumía flotas de aviones, submarinos, lanchas y demás infraestructura para traficar drogas como nadie más sabe hacerlo; pesquisa estelar, Cisne Negro, que habría culminado con su ubicación, contexto y captura.
La narrativa oficial (y la lógica), se cierra con el trabajo periodístico del actor, la gestión operativa, logística y empresarial de Kate del Castillo en el papel de la jefa de todo lo relativo a la peli de El Chapo, La Reina del Sur,o La ingobernable; una historia que cuenta de pacientes seguimientos policiacos dignos de serie televisiva, que terminan permitiéndole al gobierno resarcir una afrenta tan grande y maloliente como los túneles por los que suele echarse a correr El Chapo.
Momentum que hace posible decir que cuando existen determinación y coordinación no hay quien logre escapar o derrotar al Estado. Y sí, esta historia continuará.
