Opinión

Ya no me río de Río 2016

Por Carlos Urdiales ·

El humor social se nutre de toda circunstancia social al alcance. Un triunfo en el futbol global saca a cientos de miles a las calles, al Ángel, a la Minerva, aflora el “ganamos”, en primera persona, en plural. La derrota no es huérfana, si bien decimos “perdieron” sí que abolla el humor, hasta el sueño.

Los deportistas mexicanos que fueron a Río 2016 cargan tantas historias como miembros de la delegación mexicana hay. Esfuerzo, superación, adversidades confrontadas y superadas, marcas individuales que buscan ser vencidas una vez más por el propio atleta, por nadie más; la competencia es interior, por eso es hermosa, por eso regala estampas inolvidables.

Río 2016 pinta para ser un ciclo olímpico gris en lo general para los mexicanos, sin demeritar logros de cada uno, sin darle más peso al enojo de Aída Román, a la frustración de Joselito, de cada uno de los que se quedaron en el camino; por cierto, camino ejemplar para millones.

Esta justa deportiva que por primera vez no está en los canales comerciales de la televisión abierta mexicana sumará al mal humor social, tal como lo acuñara el Presidente Peña Nieto.

Con la derrota de la selección mexicana de futbol ante Corea del Sur el sueño de refrendar el oro conseguido en Londres hace cuatro años se esfumó. Los especialistas sabrán, opinarán sobre el desempeño deportivo. El caso es que ayer se consumó otra desilusión. Así es el deporte, lugar común, verdad universal.

Sin embargo, de Río, ya no me río mucho cuando escucho a Alfredo Castillo, titular de la Conade, bombero político mexiquense que igual procura al consumidor que arregla Michoacán que transforma el deporte nacional, al menos dice que después de estos juegos el deporte debe transformarse. Haber empezado por ahí.

El señor Castillo Cervantes anda de luna de miel, cosa válida; su pareja usa uniforme oficial por una cuestión de identidad, digamos corporativa. Los gastos que genera la presencia de su esposa son cubiertos por el funcionario, según ha dicho. No será gran cosa, ya que de habitación sencilla a doble dará igual, buffet, traslados, acaso avión, acaso.

La vida privada de cualquier servidor público es eso, tema de uno, el desempeño de la delegación deportiva mexicana en Río sí que le atañe. Nunca prometieron medallas, nadie lo hace, pero sí generó una expectativa que no será cumplida. Otra.

Ayer Alfredo Castillo explotó contra la Federación Internacional de Natación, ante la eliminación de los mexicanos en sincronizados. El director de la Conade dijo que es represalia, desmedida severidad por no haber cedido en el pleito por la cancelación de la copa mundial del ramo en suelo azteca.

Castillo marca un estilo y ayer inauguró un discurso oficial de victimización, de complot, para tratar de explicar aquello que no debería. Y eso ya no causa gracia.


Este artículo fue publicado en La Razón el 11 de agosto de 2016, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.