¿Un berrinche digno?

Zambrano pidió a Chong algo elemental: que el Ejecutivo visite al Legislativo para platicar sobre lo que dice que hizo por la nación. Pero los prisitas se enojaron y salieron en defensa de su Jefe Máximo. Reclamaron a Zambrano defender intereses de grupo, no los intereses de los representantes de la nación (es decir, los de la Cámara de Diputados). Entonces los perredistas abandonaron el recinto y dejaron a una indignada priísta con la palabra en la boca.
El gesto de Zambrano me parece atinado y digno, una buena forma de arrancar su periodo como presidente de la Cámara de Diputados. El reclamo priísta corrobora lo que todos ya sabemos: que el PRI desea que México persevere en calidad de República Monárquica Sexenal y no se desarrolle jamás como República Democrática. La salida de los perredistas se puede leer como un berrinche o como un gesto oportuno de dignidad democrática. O como las dos cosas: tal vez en la actual correlación de fuerzas políticas la única manera de defender la dignidad ciudadana de las formas republicanas sea incurriendo en berrinches como ese.