Etcétera

Las cenizas de Gabriel García Márquez descansarán en Cartagena a partir de diciembre

Este martes, Juan Carlos Gossaín, gobernador del departamento de Bolívar, informó que las cenizas del escritor colombiano Gabriel García Márquez, descansarán definitivamente en Cartagena de Indias por decisión de su familia.

Gossaín anunció que la familia del Premio Nobel de Literatura (1982), tras varias reuniones con académicos de la ciudad, decidió que las cenizas permanezcan desde el 12 de diciembre en el Claustro La Merced de Universidad de Cartagena.

“Es un honor que la familia García Barcha haya confiado en la sugerencia del #BolívarGanador, teniendo esa deferencia con la ciudad que inspiró gran parte de su obra. El pedestal de bronce en donde van a estar las cenizas de Gabo fue donado por Katie Murray, artista británica muy cercana a nuestro Nobel”.

El autor de Cien años de soledad falleció el 17 de abril de 2014 en su residencia de la Ciudad de México, y desde ese entonces la familia no quiso revelar el destino de las cenizas del autor.

A través de un comunicado publicado en la página oficial de Facebook del gobierno de Bolívar, se explican las razones por las cuales García Márquez descansará ahí, entre las que se mencionan que es en esa ciudad donde tenía su casa, sus amigos y es el lugar donde fijó la sede de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

“El que las cenizas queden ahí guardadas me parece muy bien. Resulta una cierta paradoja que ahora quedará al lado de sus personajes”, declaró al diario colombiano El Tiempo, Conrado Zuluaga, su biógrafo.

Asimismo, agregó que Cartagena es un punto claro de inflexión en la obra de García Márquez, no solamente porque allí se inicia su carrera periodística con las columnas que empieza a publicar en El Universal, sino porque también es el escenario de varias de sus novelas, como El amor en los tiempos del cólera y Del amor y otros demonios.

Por su parte, su amigo, el poeta Juan Gustavo Cobo Borda, dijo que es justo que las cenizas vuelvan al lugar donde fueran engendradas y resaltó el valor simbólico sobre el regreso de las cenizas a la ciudad natal de Márquez.

“No solo en el periodismo, sino también en las vivencias, de oír a Gustavo Ibarra hablándole de Sófocles, de escuchar a Héctor Rojas Herazo en sus tumultuosos y glandulares poemas, y sobre todo de comenzar a redactar su gran saga del Caribe, su gran saga del interior, un poco de esas tierras donde se daban los famosos lazos genealógicos entre todas las gentes y un hijo que desaparecía era inmediatamente sustituido por otro hijo con el mismo nombre”.

(Con información de El Tiempo)

slg

 

 

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