Si Lorenzo Córdova votó a favor del Partido Verde por miedo, México habría perdido a un gran defensor de la democracia.
Se trataría de un caso más en donde hombres y mujeres llegan a puestos clave de poder y no son capaces de mantener posturas críticas que promuevan cambios positivos. Y sí, radicales.
Tenemos varios ejemplos. Acuérdense de los secretarios de Gobernación Santiago Creel y Fernando Gómez Mont. ¿O que me dicen del propio Manuel Bartlett? Cuando pudieron realizar propuestas transformadoras (concesiones, legalización de drogas, transición) se mantuvieron en el status quo y jamás abanderaron las causas que hoy dicen defender.
Me temo que algo pudo ocurrir en el seno del INE para inclinar la balanza a favor del Partido Verde. Alimentan este temor dos asuntos:
El primero tiene que ver con la presión y guerra sucia que vivió el propio Córdova en días previos a decidir sanciones en contra del PVEM. La más famosa es la artera e ilegal grabación del “no mam.. ca… gran jefe… nación Chichimeca….”

