El 5 de febrero de 2017, Tom Brady protagonizó la remontada más espectacular en la historia del Super Bowl. Pero nunca se imaginó que, momentos después, un periodista mexicano empañaría su victoria perfecta.
Después de llevar a los Patriotas de Nueva Inglaterra a revertir un marcador adverso de 25 puntos y definir el partido ante los Halcones de Atlanta en tiempo extra —algo que nunca había ocurrido en un Super Bowl—, el mariscal de 39 años fruncía el ceño. No dejaba de hablar de su camiseta número 12, la que lució en el juego.
En un video se le veía sorprendido y molesto, revisando los vestidores mientras preguntaba: “¿Alguien la vio? ¿Alguien agarró mi camiseta? La tenía aquí en mi bolso. Estoy seguro, absolutamente seguro, cien por ciento seguro. Alguien la agarró”. Luego le comentó a Robert Kraft, el millonario dueño de los Patriotas, que le habían robado su camiseta, y Kraft le recomendó que la buscara en internet.
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