Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil pensaba en el pasado; no el ayer, no hace una década, no hace 50 años, sino 500 atrás de nosotros, el tiempo de la conquista española. La verdad es que seguimos muy molestos por el trato que recibimos durante las cruentas batallas entre españoles e indígenas. ¿Seguimos, Kimosabi? ¿Los Líopez, los Pérez, los Sánchez, los Aguilar, los Paredes, los Rodríguez, los González han sido agraviados? ¿De qué hablamos cuando hablamos de que España pida perdón a los pueblos originarios? Hablamos de ignorancia absoluta. Si algo pone muy nervioso a Gilga es el intento de repasar la historia y reinterpretarla a la trompa talega. Ni una fuente, ni un llamado al conocimiento del pasado, nada, nomás que nos pidan perdón porque se violentaron los derechos humanos. España debió contestar: podríamos pedir perdón a los pueblos originarios, si existieran.
En el reclamo, o lo que haya sido ese exabrupto histórico, no hubo ni una palabra a las Cartas de relación de Cortés, ni una mención a Bernal Díaz del Castillo y su Historia verdadera de la Nueva España, Fray Bernardino de Sahagún no existe, los códices que han interpretado los historiadores son insignificantes. Por lo demás, con qué se come La Conquista de México de Hugh Thomas (Planeta), las biografías de Cortés de José Luis Martínez y de Juan Miralles (FCE y Tusquets). Nada, solo unos pedazos de historia patria, estampitas de las que se usaban (¿aún se usan?) en la primaria cuando Gamés y el Presidente cursaban aquellos años escolares. No somos nada, o sí, un trozo de desmemoria y autoengaño.
Jesusa, senadora
Desde hace días, Gil espera con ansiedad las cápsulas legislativas de la senadora Jesusa Rodríguez. Todo iba sobre ruedas, Jesusa hacía un comentario, Gil lo repasaba y se convertía en uno de los hombres más felices del planeta. En esas estaba Gilga cuando leyó un artículo de Genaro Lozano, a quien Gilga siempre tuvo como un articulista sensato, de izquierdas sensatas, por decir así.
La comisión de Genaro se llama “La loca Jesusa”. Lozano tiene razón, a Jesusa la conocían los correligionarios por su participación en el plantón de Reforma en el que ayudó a Liópez para salvar al país de un levantamiento armado. Ji ji. Otros menos la conocen por su trabajo como directora y actriz, aunque ustedes no lo crean, hombres y mujeres de poca fe, un día Jesusa hizo algo interesante en el teatro. Y, según Lozano, también se le conoce como cabaretera. Esto último no le consta a Gamés. Dice Genaro Lozano: “recientemente su entrada a las redes sociales la convirtió en tema de debate nacional por sus comparaciones de las mujeres con las vacas y otros animales no humanos, así como por hablar de la Conquista y los tacos de cerdo o por relacionar el desconocimiento del clítoris con la ignorancia de las propiedades de la mariguana. La loca de Jesusa, le han dicho en redes. Bendita Jesusa”.
Más información: http://bit.ly/2OB3TKV

