La relación entre el presidente mexicano y las comunidades originarias ha estado marcada, desde hace tiempo, por el desencuentro entre lo prometido en campaña y lo implementado durante su mandato. La cartaenviada por Andrés Manuel López Obrador a Felipe VI y el Papa Franciscoha sido el último ejemplo de esta falta de coordinación ya que, según confiesa a El Mundo Óscar Shibayama, coordinador de la comisión política del Parlamento Nacional Indígena: “Nunca se nos consultó, ni se contó con nosotros para el envío de estas cartas”. Ahora que la polémica está servida con este asunto, los movimientos indígenas tratan de escapar de un debate que consideran “infructuoso” y reclaman a López Obrador que cumpla los compromisos que adquirió durante la campaña con las comunidades originarias.
El lema que acompañó a López Obrador hasta las elecciones fue Primero los pobres, y si alguien sabe de pobreza y exclusión en México, esos son los indígenas. En el país azteca no todos los pobres son indígenas, pero prácticamente todos los indígenas son pobres según se desprende un informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que señala que en México hay más de siete millones de indígenas, de los cuales, siete de cada 10 viven en situación de pobreza. Otro informe publicado en el 2016 por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ahonda más en esta gran brecha social que padecen las comunidades originarias y apunta a que “el 77,6% de los indígenas no tienen acceso a la seguridad social y el 56,3% no tiene acceso a servicios básicos como agua, luz o alcantarillado”. Los datos son contundentes y las acciones para remendar esta situación hasta la fecha, más bien escasas.
Las presidenciales del pasado año fueron las primeras elecciones en las que se abría la puerta a nuevas formaciones políticas y un movimiento que quiso aprovechar esa oportunidad fue el Consejo Nacional Indígena, brazo político el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Finalmente, su representante, Marichuy, no logró reunir las firmas necesarias para validar su candidatura. Junto a ella estuvo durante meses Betina Cruz, activista indígena, defensora de los derechos humanos y figura seguida y respetada por el indigenismo mexicano, quien confiesa a El Mundo que, desde el movimiento, no se sienten decepcionados: “Hicimos el trabajo que teníamos que hacer y demostramos que existe un sistema corrupto que protege los intereses económicos y no deja entrar a nadie más”.
Las diferencias entre López Obrador y los indígenas zapatistas se remonta a varios meses antes de las elecciones cuando el hoy presidente mantuvo una discusión con el líder militar de esta formación, el subcomandante Marcos, el cual llegó a asegurar: “Podrán cambiar el capataz, los mayordomos y caporales, pero el finquero sigue siendo el mismo”, en referencia al líder de Morena. Incluso Marichuy rechazó formalmente la invitación que le hicieron para integrarse a la campaña de López Obrador, alegando que forma parte de “el mismo sistema capitalista”. Una visión que también comparte Betina: “Durante la campaña planteaba una cosa que ahora estamos viendo que no era real. Todas sus acciones van dirigidas a seguir con la explotación, el despojo y a no respetar a los pueblos indígenas”.
Betina se refiere a los grandes proyectos de infraestructuras que López Obrador va a desarrollar en el sur del país, entre ellos, varios trenes y estaciones hidroeléctricas. Para ello, el presidente mexicano ha refrendado su construcción con la celebración de consultas populares que, aunque ha ganado en líneas generales, han sido reprobadas por las poblaciones que se verán afectadas por su construcción. La contaminación del medio ambiente y la expropiación de tierras es algo que, lógicamente, temen en esta parte del país, de donde Betina es originaria: “Esos trenes sólo servirán para saquear nuestros bienes naturales y dividir a nuestra población”, argumenta. Óscar Shibayama valora esta situación de una manera más positiva, ya que cree que las obras traerán “prosperidad y puestos de trabajo a la región”. Además, según adelanta a El Mundo, en las próximas semanas anunciarán un gran acuerdo con López Obrador para lograr “que una parte importante de los beneficios económicos de estos proyectos vayan a parar directamente a los bolsillos de las comunidades originarias”.
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