Gil caminó por el amplísimo estudio como si subiera la cuesta del Monte de los Olivos. Que nadie se espante, Gilga no se cree Jesús, ni considera el amplísimo un lugar sagrado, pero hay un pesar, un tedio, un no sé qué. Al parecer en estos días nada importante ocurre en la vida. Oigan algunas de las noticias más destacadas: Alfredo promete mejorar el campo y regularizar las tierras; Josefina garantiza 10 mil empleos al mes bien pagados y subsidiará el transporte para estudiantes; Delfina denuncia a Ochoa, Anaya y Calderón por violencia de género; Juan ofrece policías de barrio, o algo que se le parece.
Gil se siente desdichado en ese mundo en el cual las campañas electorales del Estado México son la noticia del día. Gamés imagina el debate entre estos candidatos y estas candidatas: ya todo es tan pequeño que nos hemos acostumbrado a que lo único enorme sean las cifras del dinero que desvían los gobernadores ladrones. Al paso que vamos, los candidatos realizarán ofertas colosales: una lata de atún a la semana para la población con pocos recursos; cinco velas para iluminar las noches de las casas muy pobres; cajitas de cerillos, muy importantes, para quienes voten por mí y por todos mis compañeros; un refresco de cola si no hay agua corriente en casa; y así, plataformas serias, con hechos desprendidos de ideas, ¿cómo la ven? Dicho esto sin la menor intención de un albur electoral. En fon.
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