Gil acomodó en el nacimiento de la nariz unos lentes oscuros, un tapabocas, una bufanda (nadie sabe para qué), cerró puertas y ventanas. Se equivocan ustedes si creen que esta indumentaria y precaución se deben a que Gilga leía un artículo de Federico Arreola. No, para nada, resulta que los calores, la sequía, los incendios, la manga del muerto han convertido a la ciudad en una nube inmunda. Hace mucho tiempo que Gil no recordaba días más sucios, por lo mismo el tuit de la jefa de Gobierno pidiendo una “ayuda de Tláloc” lo volvió loco. Si hay que pedir ayuda, que sea de la NASA, caramba. La verdad sea dicha (muletilla pagada por Morena), Gamés habría pensado que el gobierno de la ciudad tomaría medidas y propondría consejos para días tan contaminados, pero nada, esperamos que Tláloc lo arregle. Oiga, Fede, usted estará de acuerdo, o de verdad espera el néctar de la lluvia. Veamos: un aguacero destruiría la capa inmunda, el toldo que cubre la ciudad. Pero caramba, mientras nos desmayamos, la autoridad podría sugerir soluciones parciales a nuestros problemas ambientales. Es verdad: no es Claudia Sheinbaum la culpable, faltaba más, pero hace años no teníamos una crisis así. ¿O Gil exagera? Le critican a Sheinbaum algo que le simpatiza a Gilga, su discreción, sus pies de plomo y su talla de política bien puesta y poco exasperada. ¡Oh! Federico Arreola, traiga corriendo a un notario, Gil ha escrito en favor de la jefa de Gobierno. Fede: descuide, Gamés no ha estado ni estará nunca en la oficina de Claudia Sheinbaum.
Nueva y fugaz sección
Federico Arreola ha escrito que Gil Gamés ha sido muy amable con Peña Nieto, Luis Videgaray y Aurelio Nuño. Por cierto, al ex presidente Peña Nieto lo saludó en dos ocasiones, a Videgaray nunca, a Aurelio Nuño sí, en dos o tres ocasiones, y, por cierto, le cayó muy bien. Don Fede, aquí le va un momento emblemático de la vida pública mexicana, pero acuse recibo, si no, nada tiene sentido. Vamos:
“Gil leyó con los ojos de plato la noticia de la ‘Casa Blanca’, la edificación que mandó construir en las Lomas de Chapultepec Angélica Rivera, esposa del presidente Peña Nieto. Según la investigación de Carmen Aristegui y la noticia de su periódico Reforma, la casa tiene un valor de 86 millones de pesos. La dueña del inmueble es una empresa del grupo Higa, una de las principales contratistas del Estado de México y parte del grupo que había ganado la licitación del tren México-Querétaro. La lectora y el lector lo saben, Gil siempre consideró que su amplísimo estudio tenía dimensiones muy respetables. Pues bien, el amplísimo estudio es una molécula puesta en alguna de las estancias de la ‘casa blanca’. Caracho. Si el lobby del Hotel Presidente fuera la estancia de su casa de usted y el bar central de ese lugar su sala de la casa de usted, apenas obtendría usted algo similar a las amplísimas estancias de aquel bastimento.
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