Hoy toca debate en el Estado de México entre los candidatos mayores a la gubernatura. Del Mazo, Chepina, Delfina y Juan Zepeda enseñarán de qué cuero salen más correas, quién entre ellos es diferente, convergente, dependiente o urgente.
Entidad que, como todas, cada seis años borra por dos meses tanto logro y promesa cumplida de su exitoso mandatario en turno para regresar, durante las campañas, al amplio catálogo de sus deudas eternas y endémicas.
Hoy los debatientes van a denunciar que la inseguridad en las zonas oriente, poniente y centro del estado es atroz; que el transporte público continúa secuestrado por las mafias camioneras, que ni sueltan ni mejoran su servicio ni la seguridad; que los esfuerzos públicos elementales no llenan la expectativa social en la entidad más poblada del país.
El buen mozo, Alfredo del Mazo, llega al primer debate mexiquense como un devoto de la paz y las ideas; el candidato priista dice que sus paisanos ya están cansados de los ataques, que lo de hoy vuelven a ser las propuestas y las promesas.
Esta noche Josefina Vázquez Mota dirá que la eternidad del PRI ahí ya no es viable, que la corrupción arrullada desde Atlacomulco debe irse. Diferente o no, Chepina busca posicionarse lejos de la imagen sufrida y forzada que retratan sus fotos y eventos.
Delfina Gómez quiere vivir esta noche sin lastre por el desastre que Eva Cadena armó el fin de semana por andar de oficiosa, arrimándole fajos de billetes a AMLO. Dinero que, a pesar de la renuncia del mea culpa, a todos ensució.
Golpe quirúrgico previo al debate que demuestra cómo la asepsia propia es insuficiente, que la falta de la misma en campañas ajenas también pega y duele. Después de eso Delfina intentará convencer que la honestidad, aunque sea sin adjetivo, sólo con ella se puede alcanzar.
Hoy el candidato del PRD, Juan Zepeda, tiene la oportunidad para que el proyecto de convertir al Estado de México en el refugio del perredismo nacional cuando el tsunami moreno barra la capital del país, sea posible.
El exalcalde de Neza crece en encuestas y, aunque nadie vaticina que alcance a los punteros, puede ganar elementos y negociar con quien triunfe el 4 de junio, o antes, vía adhesión tácita o implícita, lo que garantice un mañana para el PRD cuando la era de Los Chuchos, con sus efectos radiactivos, concluya.
Hoy toca debate en el Estado de México y lo único cierto y seguro es que, al ser moderado por Javier Solórzano, equidad y transparencia van garantizados. Conducción con sentido común y empatía social, una bocanada de aire fresco, al aire, para beneficio del proceso mismo.
Ya mañana comenzará el recuento de saldos y pasivos tras el debate para cada uno de los contendientes; pero hoy, primer debate, primero.
Este artículo fue publicado en La Razón el 25 de abril de 2017, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.
