Al Pacino aboga por el diablo

“-¿Por qué tienes que cargar con ese maldito saco de piedras? ¿Por Dios? ¿Porque sí? Por Dios… Está bien, te daré información de primera mano acerca de Dios: a Dios le gusta observar, es un bromista. Piénsalo: dota al hombre de instintos. Le da esa extraordinaria virtud ¿y qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de ti al ver cómo quebrantas las reglas. Él dispone las reglas y el tablero. Y es un auténtico tramposo: 'Mira pero no toques, toca pero no pruebes. Prueba… pero no saborees'. Y mientras los lleva como marionetas de un lado a otro ¿qué hace él? ¡Deshuevado! ¡Se parte el culo de risa! ¡Es un payaso! ¡Es un sádico! ¡Es el peor casero del mundo! ¿Y adoráis eso? ¡Nunca! 


 


“He alimentado todas las sensaciones que el hombre ha querido experimentar, siempre me he ocupado de lo que quería. Y nunca le he juzgado ¿por qué?, porque nunca le he rechazado a pesar de todas sus imperfecciones. Soy un devoto del hombre, soy un humanista, puede que el último humanista". 


 


Al Pacino, que hoy cumple 77 años, en "El abogado del diablo" (1997), en uno de los mejores monólogos de la década desde mi punto de vista.

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