La Arquidiócesis de México, a través de su semanario Desde la fe, “advirtió” sobre los “peligros” del matrimonio homosexual, argumentando que este provoca “daños” físicos, psicológicos y espirituales.
Según la institución católica, el rechazo que expresa hacia los matrimonios entre personas del mismo sexo surge del mismo “amor” que profesa hacia sus fieles.
“La Iglesia, como madre, se preocupa por todos sus hijos, quiere que estén lo mejor posible, y si percibe que corren algún riesgo, se los advierte. Es el caso del llamado ‘matrimonio gay'”, se lee en el semanario.
La Arquidiócesis explicó que “no odia a los homosexuales, los ama, y sufre si ellos sufren, por eso se opone al matrimonio gay, porque quienes participan en este tipo de unión tienen una altísima probabilidad de terminar con una grave enfermedad”.
El artículo menciona que el cuerpo humano no está diseñado para el coito entre personas del mismo sexo por las diferencias entre la “cavidad especialmente preparada para la relación sexual” de la mujer y el ano del hombre.
“Su membrana es delicada, se desgarra con facilidad y carece de protección contra agentes externos que pudieran infectarlo. El miembro que penetra el ano lo lastima severamente: causando sangrados, infecciones, y eventualmente incontinencia, pues con el continuo agrandamiento, el orificio pierde fuerza para cerrarse”.
El texto citó el informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA, el cual indica que los hombres que tienen sexo con otros hombres son los principales propagadores de enfermedades de transmisión sexual, pues más del 50 por ciento de los homosexuales que sostienen relaciones sexuales contraerán algún tipo de enfermedad de transmisión sexual: VIH, herpes, papiloma humano, sífilis, gonorrea.
Sin embargo, cabe señalar que el mismo informe recomienda eliminar los obstáculos jurídicos respecto a la homosexualidad y desarrollar programas para intensificar los comportamientos relacionados con la prevención del VIH en esta población a través de un acceso mejorado a los preservativos y lubricantes, junto con la creación de una norma cultural de prácticas sexuales más seguras.
Por último, la Arquidiócesis recomendó la abstinencia o moderación como la “única solución” viable ante la problemática referida.
(Con información de La Razón)
Slg

