Cámaras rotas, heridas leves, y la firma de una confesión, fue el resultado del intento de un grupo de periodistas de la BBC, por entrevistar a Yang Linghua, una mujer que demanda justicia por la muerte de su padre en China. Esta es una muestra de la difícil labor de la prensa por acceder y difundir información en ese país, tal y como revelan organizaciones civiles.
De acuerdo con el rotativo británico, John Sudworth y su equipo fueron atacados al llegar al pueblo de la mujer en la provincia de Hunan (centro del país), por 20 hombres que los golpearon y les arrebataron sus herramientas de trabajo. Dado los obstáculos, los periodistas tuvieron que abandonar el lugar, y en consecuencia no pudieron hablar con ella ni con su hermana, que permanecen en arresto domiciliario.

Para las autoridades del gigante asiático, el encuentro frustrado que planeaban llevar a cabo era “un acto ilegal”.
Mientras Linghua alega que su padre fue asesinado durante una disputa por tierras con el régimen de Xi Jinping y que las arrestaron porque los líderes no quieren que los demandantes (como se les llama a quienes tiene reclamos al Estado) sean vistos ni escuchados en Pekín cuando está a punto de celebrarse la asamblea anual del Congreso Popular Nacional, según el diario citado.

En la carta que les obligaron a firmar, los empleados de la BBC pidieron disculpas por su comportamiento y por tratar de realizar una entrevista ilegal.
"La historia que vivimos revela más sobre el ejercicio de poder en China que cualquier otra entrevista", puntualizó Sudworth.

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