¿Se imaginan que, después de muertos, pusieran en nuestra boca frases y textos jamás pronunciados o escritos por nosotros? Es lo que les está ocurriendo, desde que existen las redes sociales, a relevantes creadores, intelectuales, científicos, políticos, etc. Se hacen virales frases más o menos grandilocuentes, o decididamente cursis, a menudo acompañadas de una fotografía de su supuesto autor. Sin embargo, a poco que se conozca al personaje en cuestión, o el contexto histórico y cronológico, en seguida nos percatamos de que algo chirría, que es incoherente con su obra o su trayectoria. Y es fácil hacer una comprobación: se selecciona el texto, se entrecomilla, se añade al supuesto autor y se pone falso o fake en Google. El resultado será el siguiente: decenas de páginas viralizando esas palabras, y solo una o dos señalando la falsedad.
Hace mucho tiempo, ante una foto de portada en Facebook con una frase atribuida falsamente a Charles Chaplin (“tu cuerpo desnudo debería pertenecer solo a aquellos que se enamoren de tu alma desnuda”), expliqué en comentarios, con datos y enlaces, quién era la verdadera autora (una periodista iraní), y la persona que lo había publicado se molestó conmigo por insistir tanto en esa cuestión y apartarme del asunto importante para ella: la frase en sí misma. Más recientemente, al hilo de un post sobre el falso artículo póstumo de Forges (que ya circulaba por la red desde 2012 y que entre otras cosas dice: “Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura”), recordé aquel incidente y lo rescaté. De nuevo me sorprendió la curiosa forma de rechazar mis afirmaciones sobre la falsa autoría de Chaplin: si cien páginas lo difunden y dos lo desmienten, ¿por qué van a tener más razón esas dos?… ¡Pobre Charles Chaplin, que algunos se creen que escribía frases como “Cuando me amé de verdad”! En su momento investigué sobre el asunto y encontré que la “Carta que Charlie Chaplin escribió a su hija Geraldine” fue escrita por Farajollah Saba. En 2012, esta periodista iraní explicó que treinta años atrás, en la revista Rosanfekr Magazine había una columna titulada Fantasy de estilo occidental, y que inspirada por una foto de Chaplin con su hija se inventó la carta. El problema fue que no se imprimió el título “Fantasy” y empezaron los problemas, ya que se dio por verídica y nadie quiso creerla cuando ella reclamó su autoría.
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