Ayer en la noche en Twitter, Joaquín López-Dóriga acusó al exgobernador José Murat de homicida y pederasta; así no más, sin contexto o cualquier otra información adicional. Más tarde, hoy al mediodía también en Twitter, el periodista escribe: "Es falso el señalamiento de pederastia y homicidio contra José Murat Casab. Le ofrezco una disculpa pública". El periodista también borró los tuits donde hizo tales acusaciones.
Es falso el señalamiento de pederastia y homicidio contra José Murat Casab. Le ofrezco una disculpa pública.
— Joaquín López-Dóriga (@lopezdoriga) 4 de marzo de 2017
Muy bien, ya intentó enmendar su error, entre otras posibles razones para evitar un conflicto legal pero, ¿y los lectores?
Frente a la magnitud de esta actitud de López-Dóriga la pregunta evidente es por qué esa forma tan vulgar incluso de ofender al político prista, más allá de que (como a mí) ese personaje resulte cuestionable. Los lectores son los que menos importamos en el arranque del también columnista de Milenio y esa es la otra pregunta, por qué no hay explicación para los lectores sobre lo que habría motivado al periodista para incurrir en esa irresponsabilidad.
Este es un ejemplo no solo de la prepotencia en la que incurren algunos profesionales de la información sino también de su falta de transparencia y consideración para con las audiencias.
